Se debe instaurar el federalismo
Gustavo Sejas Revollo
El planteamiento falangista sobre el federalismo, pese a tener más de 70 años, hoy más que nunca está plenamente actualizado, gracias al pensamiento y visión de Oscar Unzaga de la Vega, quien con la clarividencia que lo caracterizaba hace que su ideología no pierda actualidad.
El 4 de mayo último es el punto de inflexión para Bolivia, es el fin del Estado Centralista y el inicio de una nueva Bolivia Descentralizada.
El sistema centralista fracasó porque al tener el control de toda la Nación, y nominar a sus representantes en forma directa, tiene control de mando en todo el país y por consiguiente administra los bienes y recursos naturales de una forma totalmente arbitraria y displicente, solamente en función de los intereses de los gobernantes, en desmedro de las aspiraciones legítimas de la región.
Las nefastas consecuencias de este Sistema de Gobierno atrofiaron el desarrollo armónico e integral de todas las regiones. Lo único que se impuso fue la corrupción y la impunidad a través de los negocios ilícitos y las famosas “comisiones” por la adjudicación de obras. Este accionar facilitó la aparición de los “Mesías salvadores”, que a través de marchas, bloqueos, huelgas, preparaban el terreno para lograr el desconocimiento o el cambio de Gobierno, ya sea mediante las armas o “constitucionalmente”. Es evidente que los “salva patrias” buscaban el poder solamente para usufructuar, nunca para atacar al verdadero enemigo que tiene la Nación desde su fundación, que sigue siendo la pobreza, que sólo podrá ser derrotada con la generación de riqueza a través de la productividad y de ninguna manera por medio de los bonos, subsidios, o el prebendalismo, que sólo generan más pobreza.
La corrupción se la facilita porque las autoridades regionales al ser designadas por el centralismo, sólo rinden obediencia a quienes los han nominado, y de ninguna manera a la población que, pese a contribuir con el pago de sus impuestos, sólo se limita a observar y lamentarse por no poder controlar la gestión de sus autoridades. Gracias al centralismo Bolivia no pudo avanzar en su desarrollo no obstante las enormes riquezas que posee su territorio. Esta es la mayor causa que generó la corrupción, la impunidad y las luchas internas por el poder, que sólo han dejado un país pobre y atrasado, y lo que es peor, la incredulidad de que Bolivia es un país viable.
Gracias al centralismo se han originado las “revoluciones” que sólo requerían “triunfar” en uno o dos departamentos para tener el control sobre “toda Bolivia” y con el solo objetivo de llegar al sillón presidencial, para medrar del Estado y no para buscar el progreso del país. La historia en este sentido es contundente, las múltiples revoluciones que han acontecido en nuestro país ponen al descubierto en forma clara y categórica, que los gobernantes sólo buscaban enriquecimiento ilícito y no mejorar las condiciones de vida de los bolivianos.
Existe una sentencia en la ciencia de la administración: “La mejor administración es la que se hace de cerca y no de lejos”, que es muy semejante al dicho popular “El ganado engorda a la vista del patrón”.
Ante este dramático escenario se impone un nuevo sistema de administración del Estado. Y ese es el “federalismo”, entendido como un Sistema de Gobierno que estaría conformado por los nueve departamentos, quienes pactarían para formar un Estado superior a ellos, sacrificando un poco su soberanía. Existirían de esta manera dos esferas de poder, una departamental y una federal, donde hay facultades expresas a la Federación, y las que no se mencionan se entiende que son facultades otorgadas a los departamentos.
Este sistema permite que cada departamento dicte su propia Constitución de acuerdo con los principios, declaraciones y garantías de la Constitución General del Estado Federal, adoptando un Sistema de Gobierno Representativo, Republicano y Federal.
En general el Estado Federal tendría las siguientes atribuciones: la política exterior, la moneda, la defensa nacional, y las grandes líneas de la economía, garantiza el libre tránsito a través de los diferentes departamentos.
Los departamentos pertenecientes al Estado Federal tendrían como competencia la educación, la cultura, los cuerpos de seguridad, la administración territorial, los caminos departamentales, los servicios de sanidad.
Está claro que este sistema tendrá que ser solidario con aquellos departamentos que no tengan las condiciones de autosuficiencia en su economía, que no es más que una secuela que está dejando el centralismo.
Este sistema se adapta muy bien a la realidad de nuestro país, que es multiétnico y pluricultural. Las constituciones departamentales dentro del marco de la Constitución Política de Bolivia podrán adecuar las leyes a las costumbres y cultura de los diferentes departamentos.
Todos los sistemas económicos implantados en el país han fracasado. Se ha probado gobiernos de economía planificada, estatizada, liberal, economía mixta, todas fracasaron, precisamente por el carácter centralista de nuestra organización, que fue el común denominador de estas políticas económicas.
En el mundo precisamente los países cuyo Sistema de Gobierno es federal son los que tienen sociedades desarrolladas. Precisamente a estos países los bolivianos emigran en busca de un futuro mejor que nuestra patria no les puede dar, las razones están más que claras.
Por ello urge la creación de un Estado Nacional Moderno, federalizado en su administración, regionalizado en su desarrollo, y cooperativizado en su economía.