La llama olímpica escaló ayer el monte Everest
Alpinistas realizando un relevo de la llama olímpica en su ascensión al Everest. |
La antorcha olímpica alcanzó ayer la cima del monte Everest, a tres meses de los Juegos de Pekín, tras un recorrido caótico de la llama, que puso a veces en aprietos a China.
La última portadora de la llama, especialmente concebida para la altitud extrema, la tibetana Cering Wangmo, alcanzó a las 21.18 HB (del miércoles) la cima más alta del mundo (8.848 m) y disparó las celebraciones en China y las críticas en el extranjero de los militantes protibetanos.
Una docena de alpinistas, que llevaban combinaciones con el logotipo “Pekín 2008”, celebraron la ascensión delante de la cámara, con gritos de “¡Pekín les recibe!” o “¡Estamos en el techo del mundo!”.
A pesar del viento y de una temperatura de 30 grados Celsius bajo cero, la antorcha especial permaneció encendida, aseguró la agencia Nueva China. La antorcha fue encendida 40 metros antes de la cumbre por uno de los alpinistas, que sacó de la mochila una caja con la llama dentro.
El equipo empezó la ascensión a las 15.00 HB (del miércoles), indicó la agencia Nueva China. Uno de los cinco últimos portadores de la antorcha -cuatro tibetanos y un han, etnia mayoritaria en China- había exclamado “Un solo mundo, un solo sueño” al tomar el relevo, el eslogan oficial de los Juegos Olímpicos de Pekín en agosto.
La llama es diferente de la que recorre actualmente China después de un periplo, a menudo movido, por el extranjero, como fue el caso en París, por las manifestaciones de protibetanos y militantes de derechos humanos.
El paso de la antorcha olímpica por el Everest provocó protestas de los militantes protibetanos, que denuncian la represión después de los disturbios en Tíbet el pasado mes de marzo.