Paraguay
El Vaticano tiene un dilema por situación del futuro Presidente
Fernando Lugo |
• La Conferencia Episcopal Paraguaya dijo que la decisión deberá caer, en última instancia, en el Papa Benedicto XVI.
Ciudad del Vaticano, (Agencias).- La elección del ordenado obispo Fernando Lugo como próximo presidente de Paraguay creó un dilema para la Iglesia Católica. El Vaticano se opone firmemente a que los clérigos asuman cargos políticos, pero no está claro si estaría dispuesto a apartar definitivamente del sacerdocio a un hombre aclamado por sus simpatizantes como el “Obispo de los pobres”.
Lugo abandonó su papel como un Obispo católico en diciembre de 2006 tras declararse impotente para ayudar a los más necesitados en su país y pidió al Vaticano aceptar su dimisión.
PARA TODA LA VIDA
El Vaticano respondió el año pasado suspendiéndolo en sus funciones sacerdotales, como decir misa, pero sostuvo que sigue siendo Obispo porque su ordenación es un sacramento para toda la vida. Ahora, ante el hecho de que un Obispo asuma la presidencia paraguaya en agosto, el Vaticano dice que el inédito caso de Lugo está bajo revisión. “La situación personal de Monseñor (Fernando) Lugo será examinada con calma”, dijo el portavoz jefe del Vaticano, Federico Lombardi, a un periódico italiano esta semana.
El presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya dijo que la decisión deberá caer, en última instancia, en el Papa Benedicto XVI.
“Las relaciones entre la Iglesia y los países dependen directamente del Santo Padre y él será quien tome las decisiones en este sentido”, dijo Ignacio Gogorza.
EJEMPLOS DE HAITÍ Y EEUU
Durante el papado del fallecido Juan Pablo II el Vaticano se opuso a que los sacerdotes aspiren a cargos políticos. El primer presidente electo democráticamente en Haití, Jean-Bertrand Aristide, dejó el sacerdocio en 1994 bajo presión del Vaticano y más tarde contrajo matrimonio. El reverendo Robert Drinan, quien fue el primer sacerdote católico en ser electo congresista en Estados Unidos, renunció a competir por una reelección en 1980 luego de ser conminado a decidir entre la política y el sacerdocio.
En el caso de Lugo, la suspensión “a divinis” del Vaticano -que lo mantiene en condición de Obispo, pero no en buenos términos con la Santa Sede- puede ser suficiente o prudente, dijo Tom Reese, del Centro Teológico Woodstock de la Universidad Georgetown en Washington. “Ellos no quieren alienar al pueblo paraguayo que votó por él y convertir (este asunto) en una gran crisis Iglesia-Estado. Por ello, la mejor estrategia de su parte sería simplemente ignorarlo,” dijo Reese.
NORMALIDAD
El Vaticano dijo que la elección de Lugo no alteraría las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y el Paraguay, y tampoco provocaría su excomunión. Las futuras aspiraciones religiosas de Lugo no están claras. Medios paraguayos reportaron que Lugo ha expresado interés en retomar el obispado una vez concluido su mandato en 2013. “Para ello tendrá que pasar por un período de penitencia y reflexión, en caso de que la Iglesia lo acepte”, dijo Gogorza a una radioemisora de Paraguay.