Aparato productivo severamente dañado
Pérdidas económicas por la ropausada alarman al sector productivo
LA POLÍTICA GUBERNAMENTAL RESPECTO A LA ROPA USADA ES AMBIGUA Y NO TIENE RESULtADOS EFECTIVOS. (FOTO ARCHIVO) |
• Codeína, ropavejeros y ex autoridades coinciden que la ampliación en la venta de este producto confirma incremento del contrabando.
La millonaria pérdida económica por la venta de ropa usada, el incremento del contrabando, el aumento del desempleo y el cierre de fábricas alarman al sector productivo privado más aún cuando el Gobierno decidió ampliar hasta abril de 2009 su comercialización en el país.
Un estudio realizado por el Instituto de Comercio Exterior (IBCE), la Cámara Nacional de Industria (CNI) revelan que esta actividad “legal” sólo beneficia a unos cuántos siendo la mayoría de los bolivianos los más afectados, sobre todo por el incremento de la informalidad, la migración y el desempleo.
Tanto la CNI como el IBCE y otras expresiones del sector productivo exteriorizaron en su momento su profunda preocupación por la magnitud que ha adquirido el negocio de la ropa usada en Bolivia, afectando a la industria nacional de textiles y confecciones.
Se llegó a determinar que sólo un siete por ciento del producto era importado legalmente, en tanto que el 93 por ciento restante era internado por contrabando, siendo el volumen anual estimado de dicho negocio de más de 8.000 toneladas, por un valor de 40 millones de dólares.
La pérdida acumulada para la economía boliviana entre los años 2000 y 2005, como consecuencia del comercio de ropa usada, superó los 500 millones de dólares que equivalen a seis por ciento del producto Interno Bruto (PIB).
Los más afectados son: la industria textil por 312 millones de dólares; comercio con 80 millones y agricultura con 32 millones; transporte con 17 millones, servicios financieros con 19 millones y servicios generales con 23 millones de dólares.
En cuanto al efecto sobre el empleo, la investigación reveló que la economía boliviana perdió de manera acumulada 107.000 puestos de trabajo en los últimos seis años, de los cuales 56.000 correspondieron al sector textil y confecciones. La cuantificación de la gente que se dedica a vender ropa usada en el país: 15.300 personas.
Ampliación y contrabando
Aunque es una realidad que la venta de ropa usada no es un problema que se puede solucionar de forma inmediata, la solución temporal que dio el Gobierno permitiendo que por un año más se comercialice el producto y no así la importación legal, revelan otro de los grandes problemas como es el contrabando.
Aunque los sectores como el Comité de Defensa de la Industria Nacional (Codeína) y la Comisión Nacional de Defensa de Ropa y Prendería a Medio Uso tienen posiciones absolutamente contrarias en este tema, uno de los puntos en que concuerdan es que esta actividad sí genera contrabando.
“Sería mentir decir que no entra ropa usada de contrabando, ingresa por todas las fronteras junto a otras mercaderías y la Aduana no controla”, reconoció en Santa Cruz, Wálter Mamani, representante de los ropavejeros.
De la misma manera, el presidente de Codeína, Porfirio Quispe afirmó en varias oportunidades que los vendedores de ropa usada se abastecen directamente del contrabando lo que constata que el control en las fronteras del país es un fracaso.
Este hecho también fue reconocido por el ex viceministro de Micro y Pequeña Empresa, Ramiro Uchani, quien dijo que la internación ilícita de ropa usada es un problema vigente y que a pesar de los decretos del Gobierno esta actividad no se ha reducido sino mas bien pareciera que se ha fortalecido haciendo “legal” la internación.
“El hecho de la informalidad de las actividades económicas hacen que el contrabando pueda ‘legalizar’ sus actividades, hecho que es lamentable”, señaló la ex autoridad y agregó que este problema necesita una solución estructural.