Subvención al diesel
Desde la recuperación de la democracia, el Gobierno de turno ha subvencionado artículos de primera necesidad y combustibles, medida dirigida a evitar el alza de precios de los alimentos y servicios públicos. Pero los comerciantes aprovechan la coyuntura para sacar los productos subvencionados a países vecinos, por la vía del contrabando, porque los precios allí están muy por encima de los que rigen en Bolivia. Esto causa desabastecimiento de los productos subvencionados, como el gas licuado de uso doméstico, el diesel, la gasolina, la harina y otros, lo que es de conocimiento de las autoridades, pero no hacen lo suficiente para evitar esa fuga que da lugar a la evasión impositiva y aumenta las necesidades de los bolivianos.
Por ello miles de garrafas cargadas de gas licuado, cuyo precio por unidad es de 22 bolivianos en el país, en las poblaciones fronterizas del lado peruano sube hasta en 400 por ciento, lo mismo ocurre con la harina subvencionada que se adquiere de la Argentina, cuya finalidad principal es evitar el alza del precio del pan de batalla. Centenares de quintales de ese producto salen por contrabando, así como otros productos, por las grandes ganancias que consiguen los comerciantes.
En los últimos días debido a la confrontación entre el Gobierno y la denominada “media luna”, en el caso concreto contra los empresarios agrioindustriales del oriente, el Ejecutivo ha empezado a incluir en su discurso el tema de la subvención al diesel, que perjudicará directamente a ese sector, haciendo ver que por culpa de los empresarios el Estado pierde 300 millones de dólares anuales. Este enfrentamiento es producto de la subida de los precios de algunos artículos nacionales, además de la inflación acumulada que se ha disparado sobre todo en el pasado mes de marzo. La amenaza de levantar la subvención de diesel está dirigida a los empresarios cruceños que requieren ese energético para maquinaría agrícola.
El anuncio de que sería comercializado el diesel con su verdadero valor causó malestar entre los agroindustriales, quienes manifestaron que en caso de levantarse la subvención al diesel, en el país se dará una elevación de precios a todo nivel, así como de las tarifas de transporte, sobre todo del pesado, como también de pasajeros, en los servicios urbano, provincial, departamental e internacional. De esta manera la inflación puede ingresar a una espiral peligrosa, por lo tanto se trata de un globo de ensayo para ver cómo reaccionan los empresarios y los diferentes sectores sociales. Sin embargo por las últimas disposiciones gubernamentales salta a la vista que existe un confrontación muy dura entre los gobernantes y los cívicos y empresarios cruceños y que para debilitarlos y sobre todo perjudicarlos se está apelando a Decretos Supremos, supuestamente para beneficiar a la población con la rebaja de precios de los productos producidos en Santa Cruz, como la soya y aceite comestible, prohibiendo su exportación o autorizando la importación con arancel cero de alimentos de primera necesidad, como el arroz, que se produce en varios departamentos que forman parte de la “media luna”. Se trata de una confrontación que busca demostrar quién puede más, quedando la ciudadanía indefensa y desorientada por lo que viene sucediendo.
La reacción de los empresarios ha envalentonado al Ejecutivo, que anunció que la subvención al diesel terminará en un futuro inmediato. Para aplicar esta medida está realizando análisis el sector de hidrocarburos del Ejecutivo. Al respecto el Gobierno argumenta que el precio del barril de petróleo en el mercado internacional es de 110 dólares y en Bolivia ese precio está muy por debajo, porque la subvención y esa diferencia llega a los 300 millones de dólares al año. Agregan las autoridades que así se les quitará el negocio a los contrabandistas y se evitará la salida de este combustible sobre todo a Brasil y el Perú.
Pero este tipo de anuncios se lo debe hacer cuando los estudios han concluido porque de otra manera se causa la reacción de los afectados, que pueden asumir acciones radicales, como el cierre de sus factorías, dejando en las calles a miles de trabajadores, a lo que se tiene que sumar el desabastecimiento de productos en el mercado interior. Entonces aumentará la incertidumbre de lo que pasará en el futuro, mientras campearán el agio y la especulación que originarán un incremento de precios y mayor inflación. Así los sectores enfrentados provocarán más preocupación en las familias bolivianas.