Tráfico de influencias
Una lacra es que personas con influencias políticas hagan tráfico de las mismas para revertir el resultado de procesos ventilados en los tribunales de justicia o para ser favorecidas así no tengan razón. Es evidente que muchos políticos se brindan de oficio a presionar a los jueces, algunos de los cuales dan curso a esas imposiciones por temor a su destitución o porque su designación forma parte del cuoteo político. Cuando administradores de justicia obran presionados, sus fallos no son correctos, y no se puede confiar en que el juzgador superior encamine la causa y la sentencia. Por este motivo el perjudicado se ve obligado a apelar, sin tomar en cuenta que puede ocurrir lo mismo si aquél también es producto del cuoteo político entre los partidos con representación parlamentaria y más aún cuando éstos tienen bancadas mayoritarias. Tal situación origina críticas contra la administración de justicia en Bolivia, aunque es importante considerar que también existen buenos jueces, así sean pocos en relación con los cuestionados.
Nota completa
|