Rebrote de la tuberculosis
La tuberculosis es considerada, por tradición, como la enfermedad que mide los niveles de pobreza, es decir a mayor incidencia de este mal mayor es el nivel de pobreza en un país. El factor fundamental para contraerla es la mala o pésima alimentación, es decir la falta de consumo de proteínas, vitaminas y minerales que están contenidos en los alimentos que consume el ser humano. Además concurren otros aspectos, como la falta de higiene que da lugar al contagio y la aplicación de medidas preventivas. En pleno Siglo XXI esta endemia es propia de las zonas donde no existe atención médica, o lugares de explotación de interior mina, o zonas agrícolas, donde la infección no tiene reparos, sobre todo en personas deficientemente alimentadas, lo que causa preocupación, porque la misma debería estar erradicada, pero esto no ocurre porque la pobreza sigue campeando por la falta de resolución de las administraciones gubernamentales.
En las últimas semanas informes de diversas instituciones y organizaciones relacionadas con la salud humana, dan cuenta del resurgimiento de la tuberculosis en el territorio boliviano, donde al menos se registraron 8.009 casos. La causa fundamental es la mala alimentación de las personas, lo más preocupante es que en el país los bolivianos somos propensos a esta enfermedad infecciosa, por lo que las autoridades de salud afirman que la alimentación es un factor importante para evitar este mal. Se tiene que dejar de consumir los carbohidratos que no nutren el cuerpo y más bien comer verduras, frutas y todos aquellos alimentos con alto valor nutritivo, porque la mala nutrición y las bajas defensas provocan la enfermedad.
Si bien un complemento a la pobre alimentación de la mayoría de los niños, sobre todo de las zonas marginales y del área rural constituye el desayuno escolar, este beneficio debería extenderse a todos los estudiantes de la educación fiscal, porque la mayoría de los hogares bolivianos no está en condiciones de proporcionar una buena alimentación a sus hijos, sobre todo aquellos que están en edad de estudiantes. Muchos municipios con buen criterio han visto por conveniente que el alimento que se proporciona a los niños en edad escolar es variado y tiene nutrientes que muchas veces no son tomados en cuenta por los progenitores, porque simplemente no conocen el valor proteico de los mismos, por lo que es necesario que el Ejecutivo y los municipios realicen campañas informativas de la importancia del consumo de productos nacionales ricos en proteínas que el cuerpo humano requiere.
El pasado lunes se conmemoró el Día Mundial de Lucha contra la Tuberculosis, actividad que debería ser permanente y no esperar a fechas especiales para pronunciarse en contra de ella. No se tiene que dejar pasar la oportunidad para atacar al mal, lo que significa que la lucha contra la enfermedad tiene que ser de todos los días. Si las instituciones del Estado no llevan adelante una lucha como corresponde, no sólo contra esta enfermedad sino con otras también consideradas endémicas, la salud del pueblo corre el peligro de infectarse y la solución será mucho más peligrosa que el propio mal.
Tiene que ser motivo de preocupación de las autoridades el hecho de que en ciertas regiones del departamento de La Paz el pasado año se presentaron 607 casos nuevos respecto a la gestión anterior, pero lo más grave es que los datos dan cuenta que las cifras mencionadas revelan que la tuberculosis esta latente y hay un rebrote y su erradicación no es tomada en cuenta. En el Ministerio de Salud existe la convicción de que los 1928 casos de tuberculosis pulmonar registrados en el departamento de La Paz son mucho más peligrosos que otros tipos, como el de huesos, riñones o cerebrales, porque se contagian por aspiración. Luchar por su erradicación es un reto que el Gobierno tiene que asumir sin más pérdida de tiempo, porque la infestación puede abarcar otras regiones y mayor número de personas.
Haciéndonos eco de las recomendaciones realizadas por las autoridades de salud es importante llevar a efecto políticas dirigidas a rescatar el potencial alimenticio en las zonas endémicas, pero esto no es suficiente si el Gobierno central, las prefecturas y los municipios no participan activa y efectivamente en la lucha contra este mal.