Enviado a prisión chofer de bus escolar que arrolló a estudiante
El conductor Wílmer Yujra Paredes, que arrolló con su bus escolar a una joven universitaria de 21 años y dejó heridos a tres niños hace dos días, fue enviado ayer a detención preventiva en la cárcel de San Pedro por el juez cautelar competente.
La decisión fue tomada luego que el Ministerio Público y la División Accidentes del Organismo Operativo de Tránsito establecieron que el motorizado con placa de control 140-BIH de color verde tenía una antiguedad de 30 años y que la falta de mantenimiento produjo la rotura de frenos.
Yujra Paredes, que resultó herido tras el accidente, fue acusado por homicidio por hecho de tránsito, ante la muerte de Marianela Silvestre Oblitas, una estudiante de auditoría.
El chofer fue enviado a prisión porque su caso está inmerso en la figura legal establecida en el artículo 233 del Código de Procedimiento Penal (CPP).
La norma expresa que “realizada la imputación formal, el juez podrá ordenar la detención preventiva del imputado, a pedido fundamentado del fiscal o del querellante, cuando concurran los siguientes requisitos: 1) La existencia de elementos de convicción suficientes para sostener que el imputado es, con probabilidad, autor o partícipe de un hecho punible y 2) La existencia de elementos de convicción suficientes de que el imputado no se someterá al proceso u obstaculizará la averiguación de la verdad.
La defensa solicitó a la justicia que la Superintendencia de Transportes sea investigada por haber autorizado que el vehículo infractor con una antiguedad de tres décadas preste el servicio escolar.
El reglamento denominado Transporte Automotor Escolar (TAE) norma aspectos administrativos y técnicos para el transporte de niños y adolescentes.
Todos los vehículos deben estar en perfectas condiciones mecánicas, contar con SOAT, así como papeles en regla para la circulación.
El chofer tiene que portar licencia de conducir vigente, además de haber mostrado el certificado de antecedentes penales. Los buses escolares no pueden transportar más niños que el número de asientos que poseen, entre otros aspectos.
La mayoría de los transportes escolares en el país no dependen o no tienen relación directa con los establecimientos educativos, es decir, son servicios independientes que por lo general se dan en acuerdo, las más de las veces verbal, entre choferes y padres de familia.