Soberanía y dignidad
Eric Cárdenas del Castillo
El actual Gobierno de la República de Bolivia, de corte indígeno – marxista, permanentemente justifica sus políticas públicas, en función de la soberanía y dignidad de los pueblos, entendemos del pueblo de Bolivia, pero pasemos a revisar con un poco más de profundidad lo que significan estos vocablos a la luz de la Ciencia Política.
Soberanía viene de soberano, del latín “superanus” que significa: encima de, y es que establecida la “monarquía absoluta” como salvaguarda del Estado, que estaba afectado por las luchas religiosas, es el soberano la fuente del derecho y su poder no está limitado por otro poder que no sea la ley de Dios y de la Naturaleza. Más tarde esta concepción de soberanía pasó al Estado mismo, pues es el Estado el que no debe estar sujeto o depender de otro poder y el que dicta las leyes, y finalmente con las ideas liberales expuestas por los pensadores de la Ilustración, es el pueblo el depositario de la soberanía política, que consultado lo delega a quienes deben gobernar en su nombre, pues es imposible que todo el pueblo gobierne.
Modernamente el Estado para ser tal, debe tener la cualidad de soberano, es decir independiente, que se autogobierna y autoregula, pero la realidad política mundial ha hecho que los países pobres tengan su soberanía restringida, pues dependen de la ayuda y apoyo de los países más ricos y de los organismos internacionales creados precisamente para apoyar su desarrollo. Sin embargo esta situación ha caracterizado a los países pobres como países “dependientes”.
Los tiempos actuales de la “globalización” han determinado una cada vez mayor “interdependencia” entre los países y sus sociedades, pues la tecnología de la información y comunicación (tics) está al alcance de todos o mejor de casi todos, ya que en los países pobres todavía su acceso es limitado.
Los Estados también tienen hoy su soberanía restringida, ya que algunos derechos humanos son protegidos por la comunidad internacional, que puede tomar medidas a través de los organismos internacionales para que sean preservados, aun mediante mecanismos coercitivos.
Al interior de los Estados, ante las limitaciones a la soberanía de éstos, están el ordenamiento jurídico interno y los tratados y convenios internacionales.
El concepto de dignidad proviene de digno, que significa que se merece algo, se es acreedor de algo, modo de comportarse y vulgarmente se entiende como las exigencias de trato que uno exige. De ahí la frase corriente de: trato con dignidad, es decir que no sea ofensiva a la personalidad del individuo, en este caso estamos frente a normas de trato social que responden a características subjetivas.
Aplicando estos conceptos a la realidad de nuestra política actual nos preguntamos: ¿somos ciertamente soberanos? Es cierto que hace muchas décadas dependemos en buena medida de las ayudas externas de países amigos y como estamos en el área de influencia de la potencia mundial del norte de América, en consecuencia tenemos lazos de dependencia con esa potencia, pero al calor de la ideología de los gobernantes actuales, ahora dependemos de otros países. Ya lo dijo el Prefecto del Departamento de La Paz, en la reunión pasada entre el Poder Ejecutivo y los prefectos departamentales: “... Ud. habla de dignidad, yo le quiero recordar la sumisión absoluta que existe de su Gobierno al Gobierno de Venezuela, absoluta, humillante...”, y es que ciertamente no podemos vanagloriarnos de soberanía, cuando a título de coincidencias ideológicas (?), la millonaria propaganda televisiva y radial del Gobierno se paga con recursos provenientes de otro Estado o los cheques entregados a los gobiernos municipales, etc., o cuando algunas políticas son tomadas siguiendo lo que se hizo en otro país (Venezuela).
En cuanto a la dignidad, ¿somos más dignos rechazando una donación de harina blanca de un valor de diez millones de dólares que ofreció Estados Unidos, sólo por su procedencia, cuando según el balance de CEPAL sobre la economía de 2007, seguimos siendo uno de los países más pobres de América Latina, sólo por encima de Haití y en cuanto a Desarrollo Humano, uno de los más pobres en el mundo?
¿Somos una sociedad digna cuando cientos de mujeres potosinas estiran sus manos en las ciudades en procura de una limosna, cuando supuestamente se gobierna en nombre de ellas?.