Previsibles conflictos
Las equivocaciones de miembros del Poder Ejecutivo están originando conflictos protagonizados por diversos sectores de la sociedad boliviana, incluso por movimientos sociales que apoyaban la política gubernamental, pero ante la falta de atención a sus requerimientos por parte de las autoridades, han visto por conveniente ejercitar presiones sociales, con bloqueos, marchas y manifestaciones callejeras. Tales acciones paralizan las actividades productivas y comerciales en el territorio boliviano, agravando la crisis política, económica y social que viene soportando el pueblo boliviano, sin que sean vislumbradas soluciones a los problemas que se arrastra desde tiempo atrás y otros que se están generando y que conducirán a confrontaciones entre los gobernantes y los sectores que se consideran perjudicados por determinaciones gubernamentales.
La actual forma de gobernar se asemeja a la de la extinta Unidad Democrática y Popular que estaba presidida por el Dr. Hernán Siles Zuazo. Muchos de esos actores políticos ahora forman parte del régimen gubernamental del presidente Evo Morales Aima, aunque no de forma partidaria, los cuales al ver que la situación se agrava y que la conducción del Estado no se ajusta a la realidad, han empezado a cuestionar el accionar de algunos miembros del gabinete ministerial. Como no existe un plan de Gobierno coherente, se enfrenta las dificultades como se presentan y lo peor es que no son atendidos los requerimientos regionales, sociales, ni siquiera de aquellos movimientos sociales que hicieron posible el triunfo del MAS en las elecciones pasadas. La gobernabilidad está amenazada por los errores de los mismos gobernantes, igual que en el régimen de la UDP, cuando no eran atendidas las demandas de la población.
Los problemas sociales están en aumento, los propios aliados y simpatizantes del partido de Gobierno han puesto en práctica sus movilizaciones y protestas porque el Ejecutivo no atiende sus requerimientos, como es el caso de la Central Obrera Boliviana que organizó una marcha de en contra del alza del costo de vida; la Central Obrera Regional de El Alto hizo bloqueos en la autopista que une esa ciudad con La Paz. Por esa misma razón un grupo de mineros relocalizados marchó desde Caracollo a la Sede de Gobierno demandando un reintegro económico. En Camiri se desarrolla un paro cívico exigiendo atención gubernamental a sus planteamientos. Ex trabajadores petroleros radicalizarán su huelga de hambre incluyendo a sus esposas e hijos, en tanto las autoridades no dispongan la devolución de sus fuentes de trabajo. En Sucre el Comité Interinstitucional tomó el edificio de la Prefectura y las oficinas de las estatales Radio Patria Nueva y Canal de Televisión Boliviana.
El movimiento de protesta más perjudicial es el de los sectores relacionados con la industria del aceite comestible, quienes exigen al Gobierno la derogatoria del decreto que prohibe la exportación de sus productos. El conflicto se debe a que una Ministra basada en datos falsos indujo al Gobierno a promulgar decretos que perjudican a un sector del empresariado, ocasionando que los afectados radicalicen sus presiones. Es el caso de los camioneros que trasladan soya y aceite a los mercados externos, quienes determinaron bloquear el ingreso y salida a las fronteras y los recintos aduaneros con sus más de 20 mil camiones de alto tonelaje. Las movilizaciones de este sector ocasionarán grandes pérdidas económicas que las autoridades tienen que tomar en cuenta para solucionar con prontitud el conflicto.
Es difícil creer que el propio Gobierno se crea problemas por los desaciertos que cometen algunos ministros con afanes demagógicos. Bolivia no puede continuar viviendo con incertidumbre, por lo que las autoridades tienen que atender las demandas de las regiones, en caso contrario los problemas sociales pueden convulsionar el país. Por soberbia y terquedad algunas autoridades no aceptan que cometieron errores que son muy perjudiciales y que parecen hacernos retornar a situaciones del pasado, cuando, por ejemplo, por las consecuencias de una hiperinflación, al ex presidente Siles Zuazo se le tuvo que reducir su mandato presidencial para salvar el Estado de Derecho de los bolivianos.