Bolivia, 7 de marzo de 2008
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El reconocido pintor potosino Ricardo Pérez Alcalá expone en el salón municipal “Cecilio Guzmán Rojas”, ubicado en la calle Colón 279 entre Camacho y Mercado, una variedad de obras pictóricas con temáticas que reflejan la cotidianidad del ser boliviano. En esta ocasión Pérez Alcalá ha montado una muestra con más de 30 obras creadas en los últimos años, cada una con la misma maestría del trazo perfecto. La temática es absolutamente diversa, aunque prima ese sentimiento del apego al ancestro. El visitante podrá reconocer en cada una de las obras expuestas, los elementos propios del ser boliviano como: utensilios, naturalezas muertas, campiñas y otros. “Pinto lo que veo o lo que quiero ver, pero también lo que pienso. Vivo de la pintura y le costeo las excentricidades al arquitecto, que es mi otro oficio”, afirmó el experimentado acuarelista potosino. Poseedor en cinco oportunidades del máximo galardón para los acuarelistas en México, donde residió muchos años, Pérez Alcalá ha echado nuevamente raíces en el país y como era de esperar, no ha dejado de producir con ese “feroz sentido del humor” que le caracterizó desde los doce años, cuando comenzó a dar los primeros trazos con el pincel. El pintor a la fecha cuenta en su haber con cerca de 20 premios importantes y la satisfacción de haber combinado su oficio de pintor con el de arquitecto, en ambos casos de notable éxito. “Yo soy marginal de todo un sistema de gentes, de curadores y de supuestos intelectuales y pintores que están manejando la pintura boliviana hace 40 años y que durante todo ese tiempo no han traído un premio al país y no traen ni vergüenza, que es lo más grave. Yo estoy marginado de ese sistema, pero no estoy amargado”, señaló. El presidente de la Casa de la Cultura de Ecuador, Marco Antonio Rodríguez, refiriéndose a las obras pictóricas del potosino, señaló que sus trabajos sin duda alguna presentan elementos verificables, mismos que contienen aspectos complejos con sutiles superposiciones cromáticas, mezcladas con simbologías e incidentes sígnicos, por medio de la subversión del equilibrio composicional, maestría en el manejo de los pigmentos y disolución de las escalas naturales. “Todos estos elementos en suma, son los ingredientes necesarios para forjar un discurso visual que emerge del pueblo y a él retorna, que brota de la vida y a ella vuelve, que surge de un genio y se dispersa en las pupilas de la humanidad”. La pintura de Ricardo Pérez Alcalá es un todo que no admite rupturas, puesto que integra en cada uno de sus cuadros elementos naturales. Por ello no es extraño que en la representación de un viejo conventillo, cuelgue corbatas de seda y sombreros de luces o que las sombras sean las únicas transeúntes de una callejuela. TRAYECTORIA Desde 1957, Pérez Alcalá ha llevado a cabo diversas exposiciones en Bolivia y en el extranjero como: Washington, México, Panamá, Ecuador, Brasil, España y Rusia. Obtuvo además numerosos premios, distinciones y galardones. Entre los más recientes cabe destacar: el Primer Premio Nacional y Medalla de Oro de la Acuarela Mexicana los años 1984, 1985 y 1989 , la Medalla de Oro Senado Nacional como Artista de Reconocimiento Internacional en 1994, el Premio Nacional de Cultura de Bolivia en 1997, el Premio Arte Sacro en Buenos Aires el mismo año y el Primer Premio de Arte Sacro en Bolivia en 1998.
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