Constitución Política masista debe ser descartada
Mario Ojara Ágreda
La Constitución Política es la Norma Fundamental, la fuente de la que emerge el ordenamiento jurídico del Estado para que la Nación se desenvuelva en paz y armonía, eleve el nivel de vida y fortalezca la Unidad Nacional. Para la reforma parcial de la Constitución se requiere dos tercios del total de los congresistas, regla adoptada por todos los países democráticos. Para la reforma total y el cambio de la estructura del Estado, con el establecimiento de un nuevo estado de derecho, se necesita consenso nacional. La regla de oro de dos tercios del total de los constituyentes otorga legalidad a la Carta Magna que se somete a referéndum ratificatorio. Con la argucia de “refundación de la República, Asamblea Constituyente originaria y plenipotenciaria”, el masismo aprobó por mayoría absoluta un proyecto espurio, hecho fuera de la ley, que no debe ser sometido a referéndum.
Evo Morales Aima eliminó el Tribunal Constitucional y dejó al país sin dirimidor. Usó la fuerza, es responsable de la muerte, en la ciudad de Sucre, de varios ciudadanos combatientes por la libertad y la democracia. Hizo terrorismo de estado para que finalmente “levantamanos” aprueben en Oruro su programa de gobierno. Estos hechos delictivos han provocado la crisis política que vive el país, difícil de ser resuelta por la vía pacífica. Ante la inexistencia del Tribunal Constitucional la OEA podría exigir a Evo Morales acatamiento del estado de derecho, pero Miguel Insulza, secretario general de la OEA, apoya a la dictadura masista.
Nuestro país necesita un cambio para la búsqueda de solución inmediata a las necesidades más elementales de la población, en democracia. Bolivia es líder del grupo de los 18 países más subdesarrollados del mundo. El gran desafío es el desarrollo, estamos obligados a ejecutar planes y programas de desarrollo en el mundo de hoy, creado por el Grupo de los 8 países altamente industrializados que acaparan el 60% del producto geográfico planetario, que impulsan la globalización y el neoliberalismo. No podemos ser una isla, el castrocomunismo no resolverá los problemas del país, busquemos un modo de desarrollo. La apertura a las inversiones extranjeras otorgando Seguridad Jurídica debe ser efectiva, no aleatoria. Necesitamos hacer un país competitivo. Morales ayuda a la expansión industrial de Chile a los mercados del Atlántico, concediendo servidumbre de tránsito al usurpador histórico para que se convierta en potencia del Pacífico y del Atlántico, mientras Bolivia se mantiene encerrada en el patio trasero del invasor.
La visión de país del MAS era aplicable antes del descubrimiento de América, hay etnias en 130 países del planeta y en todos ellos un Estado y una Nación. Un Estado compuesto por 36 naciones es un absurdo político. Morales Aima quiere ser un Presidente “plurinacional”. El proyecto masista mantiene en vilo la propiedad privada, la justicia comunitaria mata gente, la economía comunitaria prohibe el uso de la moneda, reina el trueque, un burro por dos asnos son transacciones corrientes, salgamos al encuentro de la modernidad y la civilización.
El Primer Mandatario masista protesta contra el imperialismo y el neoliberalismo, pero es neoliberal y pro-imperialista, practica la economía de mercado regida por la oferta y la demanda. Ante la falta de ofertas pone arancel cero a la importación de artículos de la canasta familiar, para arruinar a los empresarios y al país. Prohíbe las exportaciones que generan empleo, hace adquisiciones millonarias en mercados internacionales con decretos de excepción, pide extensión de las preferencias arancelarias al Gobierno de Estados Unidos, crea bonos ofensivos a la dignidad de la gente. Hablando de bonos, debería crear con suma urgencia un bono al desempleo, el desempleo aumenta, sigue la exportación de seres humanos al exterior, se requiere aptitud para administrar el Estado y no asumir falsas posturas.
El Mandatario masista, protegido de Hugo Chávez el comandante guerrillero, quien advirtió que Bolivia arderá como ardió Vietnam, no debería hacer realidad este funesto vaticinio.