Bolivia, 3 de marzo de 2008
Editorial | Opinión | Política | Economía | Sociedad | Nacional | El Deportivo | Internacional |
PUBLICIDAD
Portada
Libertad de prensa
Titulares

[PDF] - [JPG]
NOTAS DE INTERES
RETORNO AL MAR

Mar boliviano

Mar para Bolivia

Carta abierta

Pronóstico
del tiempo

La Paz
Oruro
Potosí
Tarija
Sucre
Cochabamba
Santa Cruz
Trinidad
Cobija

Escriba el nombre de la ciudad:

Agencias de
EL DIARIO

 


¿Qué somos?

Remy Solares A.

¿Seremos realmente el “Pueblo enfermo” del que nos habla Alcides Arguedas o los hombres felices como definiera Louis Boudin al hombre ancestral del que provenimos?

La controversia sería interminable si nos atenemos a la historia que conocemos, no olvidemos que ella fue escrita por los arribistas que pululaban frente a las fuentes del poder y se dieron modos para permanecer en ellas, olvidando a millones de bolivianos que conforman la nacionalidad.

Existe toda una literatura peyorativa del hombre boliviano frente a escasas personas que escribieron con fe en el ser nacional y en las virtudes que tiene nuestro pueblo; por esto mismo nuestra historia es un rosario de tragedias, dramas y hasta comedias que se escenificaron en ese teatro llamado Palacio Quemado. Los ejemplos de Ballivián, Belzu, Melgarejo, después Paz Estenssoro, Siles, Banzer, Sánchez de Lozada y otros son una muestra de cómo se quiso moldear al pueblo por los alfareros palaciegos, sin tomar en cuenta que solamente el tiempo y el ambiente son los artífices de la creación.

Una de las palancas fundamentales para la formación del hombre boliviano es la educación; mas confundimos siempre educación con instrucción. La educación no es un proceso exclusivo del maestro, como tan risueñamente se califican los “trabajadores de la educación”, sino un proceso en que interviene la familia y la sociedad en general. Este proceso se da independientemente del conocimiento o no del alfabeto, que nos permite avizorar con confianza un ser nacional que nos identifica y nos da autenticidad pese a las corrientes alienantes.

En cierto modo, la marginación permanente de nuestras mayorías nacionales, asentadas especialmente en el área rural, ha permitido la conservación de una identidad que no se perdió en la colonia o la república y que, con ligeras modificaciones, nos da ese ser nacional que define el que somos.

El ser individual define el ser social y viceversa, “nos comprendemos avanzada de la raza cósmica de síntesis humana, fruto y logro de Iberoamérica, constituidos para el mundo de mañana”.

Es importante reconocer la organicidad vital y permanente de nuestra nación, planteando la solidaridad de nuestras clases, regiones y personalidades. Una efectiva conciencia de servicio nos permitirá dirigir nuestras capacidades a establecer una economía comunitaria que movilice las energías e iniciativas de nuestro pueblo en comunidad de participación. Así Bolivia encontrará su sentido nacional abriéndose al diálogo con sus hermanas Iberoamericanas para proponer la edificación de la Cultura Indoamericana o Iberoamericana para la creación del Estado Continental

Tenemos que comprendernos como avanzada de la raza cósmica de síntesis humana, mestizaje racial que nos hace mezcla de “caudillo indígena y capitán hispano, mezclados en ceniza y en pasado y que se asoman a mirar por nuestros ojos, como la raíz se asoma por el tallo” (Canto a la Juventud de Oscar Unzaga de la Vega)

El ser nacional es una realidad que sólo espera que lo descubramos nosotros mismos, quitándonos las anteojeras de la alienación, la imitación y la dependencia.

Y qué gloria y honor para la Patria cuando esta eclosión se da en estas tierras que son el crisol de la nueva Latinoamérica, la nación continental que “pese a sus miserias será grande, pese a sus infortunios será fuerte…”, “…Guijarro de la montaña andina, gota de sangre indígena, ceniza de mis mayores muertos, cal de mis propios huesos, hierro de mi sangre” (Oscar Unzaga de la Vega).

Sólo liberándonos de la dependencia, cualquiera sea, podremos construir nuestro destino.

Por encima de menospreciarnos como pueblo enfermo estamos fortaleciendo esa identidad que nos hace auténticos racial y culturalmente. La honradez intelectual de nuestras gentes nos lleva a la humildad, que ahora enfrenta la vanidad de algunos, que vino mezquinamente de la acumulación monetaria.

Mas este ser nacional no lo busquemos en las ciudades porque no lo hallaremos, por el contrario, lo encontraremos en nuestros campesinos, en la dignidad de nuestros ancianos, en la alegría de nuestros niños y en la fortaleza de nuestras madres aferradas a la tierra que nos vio nacer y de la que los verdaderos bolivianos nunca renegamos ni renegaremos.

 



Comenta la nota

Nombre:
Correo:

VER COMENTARIOS...


TITULARES OPINIÓN

El Proyecto de la Constitución

¡La sagrada Bandera Nacional!

El Estado boliviano en crisis

La subida de los precios agrícolas y su efecto para los productores campesinos

El Proyecto de Constitución y la función de los sindicatos

¿Qué somos?

TITULARES DESTACADOS

Gobierno cuestionado por pérdida de credibilidad hidrocarburífera

Los panificadores advierten con elevar el precio de “pan de batalla”

Cardenal condena violencia que deriva en ajusticiamiento

Irán e Irak inician nueva etapa en sus relaciones diplomáticas

INDICADORES ECONÓMICOS
7,58 Bs. 

11,35 Bs. 

Tabla de cotizaciones



Webstats4U - Web site estadísticas gratuito El contador para sitios web particulares

© 1997 - 2008 EL DIARIO S.A. Todos los derechos reservados. 
Website http://www.eldiario.net E-mail: redinfo@eldiario.net
Calle Loayza # 118 
Teléfono: 591.2.2332233 Fax: 591.2.2363846
La Paz - Bolivia