La subida de los precios agrícolas y su efecto para los productores campesinos
Tom Pellens y Bishelly Elías
El año 2007 marcó un periodo excepcional para los mercados internacionales de productos agrícolas. Los precios de maíz, trigo, arroz y varios otros productos llegaron a su punto más alto desde hace muchos años. Por un lado, la subida actual es resultado del crecimiento económico en países como China e India. Los mayores ingresos hacen cambiar la dieta de la población, expandiendo la demanda de carne, la cual fomenta la producción de cereales para alimentar un creciente hato de animales. A esto se agrega la demanda floreciente de materias primas agrícolas para la elaboración de agrocombustibles. Desde el año 2000, el uso mundial de cereales para alimentación humana y de animales se incrementó en 4% y 7% respectivamente, mientras que para fines industriales – tal como agrocombustibles – creció en 25% (FAO citado en Ifpri, 2007).
Esta creciente demanda de productos agrícolas, particularmente de cereales, puede ser contestada con una expansión de la producción. Sin embargo, la producción agrícola se enfrenta con el impacto del cambio climático, una creciente competencia por tierra y agua, y elevados precios de energía que aumentan los costos de producción. Todos estos factores contribuyen a que se espere una posible reversión de la tendencia a la baja que registraban desde hace tiempo los precios agrícolas en los mercados mundiales.
Esta nueva tendencia tendrá tanto ganadores como perdedores. En esta última opción se sitúa la población pobre urbana para la cual el gasto en alimentos incide fuertemente en el costo de su canasta familiar. Entre los posibles ganadores se cuentan los productores agrícolas rurales. En teoría, una subida continua de los precios de los productos agrícolas podría tener un impacto positivo en la situación económica del productor campesino, mejorando sus términos de intercambio con el resto de la economía. Para que la subida de los precios sea una realidad para el agricultor boliviano, este incremento debe reflejarse en los precios nacionales; pero esto no necesariamente significa que sea el pequeño productor el que realmente se beneficie, o que el impacto de este beneficio sea significativo en sus ingresos.
Subida de los precios nacionales
Tomando el trigo, el maíz y el arroz como referencia, los precios a nivel nacional estarán relacionados con los precios internacionales en la medida que estos mercados están integrados al mercado internacional. En el caso del trigo, Bolivia tiene una alta dependencia de las importaciones para abastecer el consumo nacional. El precio internacional influirá directamente en el precio nacional. El precio de trigo en los EEUU tuvo una subida espectacular disparándose en el 2007 a más del doble que en 2006. En el ámbito nacional los precios tomaron el mismo rumbo al alza desde la segunda mitad del 2007, aunque no en la misma proporción. Mientras que en mayo la agroindustria del Oriente ofreció todavía 166 USD por tonelada, el precio subió hasta 250 UDS en diciembre. En el mercado mayorista del trigo pelado – mercado local de menor importancia – la influencia del precio internacional parece ser menor. No obstante, se puede observar también un incremento del 25% entre junio y octubre del año pasado.
Si hablamos del maíz, la producción interna logra abastecer la demanda nacional, siendo el comercio externo relativamente modesto, al menos eso se observa entre 2000 y 2005. Desde 2006 las exportaciones oficiales se multiplicaron, superando las 20 mil toneladas en 2006 y 2007 en comparación con un promedio de menos de 5 mil toneladas entre 2000 y 2005. Esto concuerda con lo dicho por el gerente de Promasor, Mamerto Cortez, de que recientemente en los últimos dos años el precio del maíz se ha relacionado con el precio internacional y que tradicionalmente no lo estaba. Se observa que los precios ofrecidos por la agroindustria cruceña y los observados en los mercados mayoristas en las principales ciudades, se incrementaron en más del 50% desde finales del 2006, lo que indica que el precio nacional está relacionado con los precios internacionales.
La producción nacional de arroz cubre en más del 90% la demanda en el país, el restante porcentaje es cubierto por importaciones y el contrabando (El arroz en Bolivia, Cipca 2007). La variación del precio está ligada fuertemente a los factores que afectan a la producción; por ejemplo, la dramática subida del precio de arroz en los mercados bolivianos en 2007 – el precio ofrecido por la agroindustria cruceña para el arroz grano largo entre enero y diciembre se incrementó en más del 100%, mientras el precio del arroz Carolina en los mercados mayoristas subió en el 74% en el mismo periodo –fueron resultado de la escasez del producto por las perdidas en la producción nacional causada por las inundaciones durante la campaña 2006-2007.
La entrada de Bolivia al Mercosur a finales de la década pasada ha significado que los precios nacionales se vean más influenciados por los precios internacionales; las mayores importaciones oficiales, además del contrabando, funcionan como mecanismo de transferencia de precios, particularmente en periodos de déficit nacional.
(continuará).