Bolivia, 18 de octubre de 2007
Editorial | Opinión | Política | Economía | Sociedad | Nacional | Cultural | El Deportivo | Internacional |
PUBLICIDAD
Portada
Libertad de prensa
Titulares

[PDF] - [GIF]
NOTAS DE INTERES
RETORNO AL MAR

Mar boliviano

Mar para Bolivia

Carta abierta

Pronóstico
del tiempo

La Paz
Oruro
Potosí
Tarija
Sucre
Cochabamba
Santa Cruz
Trinidad
Cobija

Escriba el nombre de la ciudad:

Agencias de
EL DIARIO

 

Océanos de plástico

Alberto Sierra

“El nivel de consumo de un país se puede medir por la cantidad de residuos que hay en el cubo de basura de una vivienda”, dice José Saramago, premio Nobel. Una familia portuguesa o española de clase media, hace 50 años, podía tardar en llenar el cubo de la basura más de una semana. Hoy, cada hogar produce a diario más de dos bolsas de desperdicios. Muchos de estos residuos son plásticos y envoltorios de aparatos y productos sin los cuales el hombre ha vivido durante siglos pero que el consumismo al que incita la publicidad nos hace creer indispensables.

Si el mundo es el hogar en el que viven 6.600 millones de personas, el mar se ha convertido en uno de los mayores contenedores de basura del planeta. Más de seis toneladas de desperdicios llegan a los océanos del planeta cada año, el 80% tiene su origen en tierra firme y cerca del 70% de los residuos son plásticos que tiñen de blanco y de negro el color de los mares, según las cifras del último informe de Greenpeace sobre la contaminación de los océanos en el mundo.

Mientras se organiza guerras para controlar el petróleo y se prevé crisis económicas y sociales a nivel global por causa de la lucha por este combustible, los seres humanos consumimos plástico sin ser conscientes de nuestra responsabilidad con nuestro planeta, con el medio ambiente y con las generaciones futuras.

Muchos son los embalajes que cubren los objetos, alimentos y utensilios que adquirimos en los supermercados y las tiendas. Cuatro toneladas de plásticos, que sobran en los hogares y que no son aprovechados ni reciclados, contaminan cada año los mares. El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima que en el año 2005 había unos 13.000 fragmentos de plástico por kilómetro cuadrado y que uno de cada siete trozos se posaban sobre el fondo del mar, poniendo en peligro la biodiversidad marina.

Pedacitos de plásticos que, por ser inservibles una vez que dejan de ser envoltorios, son ingeridos por peces, tortugas, cetáceos y focas. La ingestión de estos residuos puede obstruir el aparato digestivo de los animales, lo que impide su correcta alimentación y puede provocar la muerte por inanición. Greenpeace estima que 267 especies se encuentran afectadas por estos residuos plásticos en el planeta.

La emisión incontrolada de residuos por parte del hombre provoca el deterioro de zonas que deberían ser consideradas como patrimonio cultural e histórico por su riqueza natural. Es el caso del Mediterráneo, cuna fluvial de imperios y culturas milenarias, como la griega o la romana. En la actualidad, el Mediterráneo es el mar con mayor cantidad de desperdicios en sus fondos, cerca de 2.000 unidades de basura por cada kilómetro cuadrado.

Si volvemos al ejemplo del cubo de basura que exponía Saramago, vemos la relación entre el consumismo irresponsable, sobre todo, en aquellos países que se autodenominan desarrollados y la cantidad de residuos que contaminan el planeta. Si los océanos se han convertido en el vertedero de toda la gran familia que habita este planeta, vemos cómo aquellos miembros de la familia que más objetos de consumo disponen –los occidentales- son los que mayor cantidad de basura vierten a mares en torno a los que se han levantado civilizaciones enteras.

Así, después del Mediterráneo, el Mar Caribe, las costas de Indonesia, el Mar Celta –Irlanda-, o el Mar del Norte, son otras zonas que acumulan grandes cantidades de basura en sus fondos marinos. Menos mal, pensarán algunos, que ningún mar atraviesa EEUU.

Todos somos responsables del uso y del reciclaje de los residuos. Con nuestra actitud a la hora de consumir y de tratar los desperdicios, podemos evitar que el mar se convierta en un cementerio de las especies marinas. Si sabemos convertir en útiles aquellas cosas que nos sobran y que tiramos a la basura sin pensar en los daños que pueden producir al planeta, podremos evitar que el mar cambie su singular color azul por el negro de las bolsas y el petróleo.

ccs@solidarios.org.es

 



Comenta la nota

Nombre:
Correo:

VER COMENTARIOS...


TITULARES OPINIÓN

La democracia que necesitamos

Camino triunfal

El comandante quiere hacer la guerra

Océanos de plástico

Piraí Vaca

TITULARES DESTACADOS

Constituyentes extreman esfuerzos para que la Asamblea reanude su labor

Centro Cívico “Illimani” confiere a EL DIARIO su más alta distinción

Posible juicio a tribunos continúa confrontando al MAS y oposición

Gobierno pretende que donaciones se adecúen al Plan de Desarrollo

Quieren a Sánchez de Lozada y sus colaboradores en Bolivia

INDICADORES ECONÓMICOS
7,81 Bs. 

10,95 Bs. 

Tabla de cotizaciones


Webstats4U - Web site estadísticas gratuito El contador para sitios web particulares

© 1997 - 2006 EL DIARIO S.A. Todos los derechos reservados. 
Website http://www.eldiario.net E-mail: redinfo@eldiario.net
Calle Loayza # 118 
Teléfono: 591.2.2332233 Fax: 591.2.2363846
La Paz - Bolivia