Camino triunfal
César Guzmán
El éxito es una montaña a cuyo pie muchos se detienen y no continúan; yo, equipado con ilusión y esfuerzo, emprendo la marcha hacia la gloria.
Sé que algunas veces desmayo y hasta caigo, al igual que todos los que buscan llegar muy alto; pero no me quedo en el suelo, ni desmayo en el camino, sino que me levanto con mayor fuerza.
A diferencia de varios que confunden la comodidad de una meseta con el descanso de la cumbre, yo alejo de mí cualquier conformismo que me distancie de la cumbre de mis sueños.
Y llego solitario a la cima, con el rumor del viento, como bienvenida; los latidos de mi corazón como aplausos y las flores silvestres como medallas.
Entonces, es el momento de arrodillarme, de llorar, y de reír; y de enviarle a Dios en oración mi gratitud.
Voces de triunfo
El triunfo es la recompensa merecida luego de una vida de planificación cuidadosa y lucha ardua.
No todos los caminos son válidos para llegar al triunfo; debemos alcanzarlo a través del bien y la verdad.
El hombre que persevera en la pelea por sus altos ideales, tarde o temprano recibe la corona del triunfo.
Para gozar de un maravilloso triunfo contamos con dos armas eficaces: la fe y la voluntad.
La miel del triunfo sólo se la puede saborear después de conocer las amarguras del fracaso.
La difícil ruta hacia el triunfo está cubierta de agudas espinas que nos conducen al más lindo jardín.
Podemos lograr un triunfo total y definitivo si avanzamos siempre tomados de la mano de Dios.