¿Ladrones sólo de cuello blanco?
Gustavo Gonzales Castillo
Escuché con estupor una propaganda radial que decía, “Basta de ladrones de cuello blanco, adelante el proyecto de ley anticorrupción Marcelo Quiroga Santa Cruz”. A primera vista, este mensaje daría a entender que no quieren corruptos de cuello blanco. Reflexioné en forma serena como buen boliviano y me puse a pensar, ¿será verdad que los ladrones sólo son de cuello blanco, con terno y corbata, y están ubicados en las ciudades principales del país?
Son verdades a medias, si bien es real que existen algunos ladrones de cuello blanco, en Bolivia también existen algunos ladrones de cuello negro o mestizos, de poncho, chamarra, abarca, o con bota, que actualmente residen en las ciudades o provincias. Prueba clara de ello es que desde hace años suman y siguen las denuncias de robo en las alcaldías provinciales, en los sindicatos agrarios, en las comarcas, en los ayllus, llegando inclusive a destituirlos o a quemarlos, impetrando crímenes que son de conocimiento público. En las Cortes de Justicia varios procesos se ventilan, hasta son restituidos, sorprendiendo a las autoridades judiciales.
En el año 1995, cuando mi persona presidía el Colegio de Auditores de Bolivia, se organizó el Primer Foro Internacional “Control de la Corrupción en Bolivia”, con la participación de autoridades del Poder Ejecutivo, Contraloría General de la República, medios de comunicación, UMSA y el sector privado, en cuyas conclusiones se ha determinado solicitar al Parlamento boliviano de ese entonces, elaborar una Ley Contra la Corrupción y modificar el artículo 40 de la Ley 1.178, que al presente continúa vigente y dice: “Que las acciones judiciales y obligaciones emergentes de la responsabilidad civil (por robo de dinero, bienes y otros) prescribirán en diez años a partir del hecho generador que da lugar a la acción”. Semejante beneficio para los corruptos ofende a la dignidad de un pueblo.
El Instituto Latinoamericano Contra la Corrupción ha instruido a su filial de Bolivia viabilizar esta ley, con el propósito de custodiar los recursos del Estado y transparentar el ejercicio de la función pública en el país. Los últimos estudios han identificado que existen más de cien maneras de hacer fraude, desde la emisión de disposiciones legales, procedimientos, custodia de recursos económicos, bienes, servicios, etc., etc.
El pueblo boliviano está en contra de toda práctica de la corrupción, venga de donde venga, en consecuencia, pedimos a los que propician esta propaganda, modificar el contenido del mensaje en apego a la verdad, dejar de hacer política y muestras de racismo social, con esta noble batalla que es la guerra contra la corrupción y los corruptos.
Además, ojalá que en el Poder Legislativo prospere una Ley anticorrupción para juzgar a los corruptos de cuello blanco, de cuello negro o de cuello mestizo, a todos con la misma vara, estén ubicados en el sector público o privado, sean del pasado o sean del presente, a todos sin exclusión alguna. El Instituto Latinoamericano Contra la Corrupción – Capítulo Bolivia estará pendiente de los resultados.