Objetivos de Desarrollo del Milenio
Samuel Mendoza
Mediante un extenso y muy detallado mapa del planeta Tierra, el Banco Mundial (BM) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y a través de la prestigiosa “National Geographic Society”, se difundió hace poco el detalle de en qué medida está avanzando en todo el mundo la campaña por el desarrollo y la eliminación de la pobreza. Si bien es cierto que se ha avanzado notablemente en pos de los Objetivos del Milenio, queda aún mucho por hacer hasta el año 2015, fijado como meta para el programa.
Es oportuno recordar que los Objetivos de Desarrollo del Milenio son: 1.- Erradicar la pobreza y el hambre, reduciendo hasta el 2015, al menos a la mitad el porcentaje de personas cuyos ingresos sean inferiores a un dólar estadounidense por día y reducir a la mitad el porcentaje de personas que padecen hambre. 2.- Educación para todos, velando por que todos los niños y niñas puedan terminar al menos el ciclo competo de la enseñanza primaria. 3.- Igualdad para las mujeres, eliminando las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria, algo que en Bolivia ocurre en gran parte de las niñas del campo. 4.- Reducir la mortalidad infantil de menores de 5 años al menos en dos terceras partes, especialmente en el continente africano donde miles de niños mueren de hambre o a raíz de enfermedades controlables, incluyendo el SIDA. 5.- Mejorar la salud materna evitando la mortalidad siquiera en dos terceras partes hasta el año 2015. 6.- Detener el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades graves que están diezmando a poblaciones de los países subdesarrollados de África, Asia y Latinoamérica, especialmente. 7.- Proteger el medio ambiente, incorporando los principios de desarrollo sostenible en las políticas y los programas nacionales, evitando la pérdida de recursos del medio ambiente. Asimismo, reducir a la mitad el porcentaje de personas que carecen de acceso al agua potable y mejorar considerablemente la vida de por lo menos 100 millones de personas que viven en la marginalidad para el año 2020. Finalmente, 8.- Fomentar una asociación mundial para el desarrollo, atendiendo las necesidades especiales de los países menos desarrollados.
Cabe recordar que estos objetivos fueron aprobados en la Cumbre mundial realizada en las Naciones Unidas el año 2000, ocasión en la que las naciones altamente desarrolladas se comprometieron a contribuir con el 0.70% de su Producto Interno Bruto (PIB) al cumplimiento de las mencionadas Metas del Milenio en los países menos desarrollados. Al respecto, según datos del Banco Mundial y de las Naciones Unidas, en el mundo hay todavía más de 1.200 millones de personas que viven con el equivalente de menos de un dólar estadounidense al día, o sea que no cuentan con los medios necesarios para satisfacer sus necesidades más elementales. Una de las “Metas del Milenio” es reducir al menos a la mitad ese número de gente que se debate en la miseria.
“Tenemos la esperanza de lograr la erradicación de la pobreza extrema en el mundo”, dijo el economista Jeffrey Sachs al presentar los resultados de una investigación encomendada por las Naciones Unidas para evaluar la marcha del “Plan Práctico para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio”. Al difundir el primer informe sobre la marcha del Plan, se señala que, habiéndose recorrido un tercio del camino para llegar a la fecha límite del año 2015, ya se ha conseguido, en relación con el año 1990, que 100 millones de personas salgan de la extrema pobreza, esperando que en los próximos ocho años se pueda librar a otras 400 millones de personas de ese estado dramático de vida.
Sin embargo, como bien señalan el Banco Mundial y la ONU, para asegurar que el progreso sea máximo y parejo en todas las regiones del mundo, es preciso que los países ricos incrementen sus contribuciones a los países pobres. “Ambos grupos – dicen – necesitan formar buenos lazos para fortalecer sus economías, mejorar el ingreso a mercados, expandir el acceso a servicios de salud y educación y proteger el medio ambiente”.
Bolivia es uno de los países más pobres y estancados de América y del mundo. La pobreza extrema se advierte por doquier, particularmente en las áreas rurales. Es justo destacar, sin embargo, que para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio en nuestro país, la cooperación internacional es absolutamente indispensable. Sabemos – y destacamos – que Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, España, Canadá, el Reino Unido, Italia, los países nórdicos y otras potencias económicas mundiales, cooperan al desarrollo de Bolivia en gran medida. Al gobierno le corresponde aprovechar al máximo posible esa cooperación no sólo para alcanzar las metas del milenio, sino para erradicar totalmente la desocupación, la pobreza, el hambre, la miseria, la desnutrición, la mortalidad materno-infantil, la ignorancia y el analfabetismo, la corrupción y otros males que aquejan a Bolivia y a los bolivianos. Esperemos que así sea, Dios mediante.