Vivir realidades, no fantasías
Armando Mariaca V.
Han pasado los días festivos de la Patria; felizmente sin desgracias ni desbordes que tanto se temía. Fueron días en que, para empezar, el Presidente de la República se extendió en un discurso-informe al Congreso que, lamentablemente, dice muy poco y no muestra hechos concretos, reales, efectivos que precisa el país – esto, hay que reconocerlo, no por culpa de S.E. sino de su entorno que, como siempre, está fuera de órbita y hasta obnubilado por fantasías, espejismos e ilusiones –.
Transcurrió todo en paz y tranquilidad; de algún modo, se consolidó la unidad del país y se comprendió que la Patria es una sola y es de todos los habitantes de ella; se concluyó también en que sólo la unidad y la utilización de valores de todos los bolivianos harán posible que abandonemos la pobreza, el subdesarrollo y la dependencia. La población, pese a lo sostenido por el señor Presidente, es consciente de que no llegaremos a la posición de Suiza ni siquiera en los próximos 50 años y que, para hacerlo, son precisos los capitales humanos (en educación), financieros y tecnológicos que no tenemos y que, en unidad, trabajo y conciencia de país podemos conseguir aunque en mucho tiempo y luego de muchos, muchísimos esfuerzos.
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