Un ejemplo a seguir
Lucía del R. Soliz
Hoy que vivimos momentos de cambio y que se habla de autonomía y nacionalismo es bueno recordar que en el transcurso de nuestra historia han existido hombres probos que han dado todo de sí por amor a Bolivia, no por intereses partidarios o de otra naturaleza.
Nos referimos a quienes han llevado en alto su civismo, como don Alfredo Peralta Auza, quien en artículos publicados en medios de comunicación escrita nos hizo conocer un ferviente y profundo amor a la tierra que nos vio nacer, sin discriminaciones regionalistas, solamente pensando en lo mejor para todos los hermanos bolivianos.
Puso en su pluma alma, vida y corazón para resaltar el civismo, un valor tantas veces olvidado. Siempre nos dio aliento y contribuyó a impulsar con obras el desarrollo de nuestra amada Bolivia, en especial haciendo campaña para el progreso de las provincias y poblaciones andinas que circundan al majestuoso Illimani.
Esta labor constante y perseverante debería ser emulada por todos los estantes y habitantes del país, para verlo grande y pujante y no enfrascarnos en disputas partidistas y regionalistas que a nada bueno nos llevan. Con su trabajo fecundo don Alfredo, un hombre visionario y justo, ha dejado semilla en muchos corazones para continuar luchando contra los problemas que impiden el desarrollo de la Patria. La Divina Providencia nos dotó de un gran potencial económico, contenido en estas ricas y fértiles tierras, hoy tan olvidadas por las pugnas político-partidistas.
Don Alfredo Peralta Auza, que trabajaba en silencio, con perseverancia y desinterés, encontró en la prensa –especialmente en las páginas del prestigioso Decano de la Prensa Nacional- el medio para hacer conocer sus inquietudes y anhelos, pidiendo a las autoridades que hagan obras para favorecer a la ciudadanía. Ojalá sea tomado en cuenta este ejemplo de civismo y todos los bolivianos trabajemos con ahínco para hacer que el país sea, reiteramos, grande y pujante.