Bolivia, 27 de junio de 2007
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Conclusiones sobre COMIBOL

Jorge Espinoza Morales

La nacionalización se dio en plena declinación de las minas de Patiño, Hochschild y Aramayo, que además tenían equipos obsoletos porque debido a los problemas políticos y sociales de la época, los tres pararon todas las inversiones tendientes a mejoras tecnológicas más de una década antes de 1952. El agotamiento de las minas estañíferas se aceleró durante la administración de COMIBOL.

COMIBOL posee los yacimientos filonianos más grandes e importantes del país, varios de ellos en explotación intensiva por más de un siglo, lo que no ocurrió con ninguna otra mina privada. Fue extraordinario el “olfato” de los ex barones para hacerse de estas minas. De la superficie total de sus concesiones, sólo un 10% debe estar explorada y explotada. En el área restante existe un buen potencial geológico, como lo comprobaron algunas exploraciones realizadas en Colquiri, Japo y Pulacayo. COMIBOL debería explorar con carácter prioritario y de urgencia el área restante.

A pesar de las recomendaciones de expertos, de estar en juego su subsistencia y de contar con recursos humanos y financieros, COMIBOL no desarrolló ni puso en operación una sola mina nueva, así como no introdujo ningún procedimiento metalúrgico nuevo para mejorar la recuperación de sus ingenios, lo que debe ser un caso único en el mundo para una empresa de su magnitud.

La caída de la ley de cabeza –y por tanto de la recuperación y de la ley de los concentrados- fue acelerada por la decisión suicida de tratar de compensarla mediante una mayor cantidad de mineral extraído de la mina y concentrado en el ingenio, lo que provocó que los costos se incrementen en mucha mayor proporción que la producción y que las pérdidas suban en una espiral ascendente.

COMIBOL nunca representó para los diferentes gobiernos una empresa económica, sino un poderoso aparato político-económico a su servicio. Las decisiones políticas de sobreexplotar las declinantes minas y de contratar personal supernumerario, la burocracia, el anarcosindicalismo que intervino en las decisiones administrativas y la corrupción provocaron su descomunal colapso económico. Las decisiones políticas continúan en el Gobierno actual, como en el caso mencionado de Huanuni.

Minería Mediana

La Asociación Nacional de Mineros Medianos (ANMM) fue fundada el 29 de mayo de 1939 a raíz de un Decreto Ley de 26 de abril del mismo año, que estableció la categoría de empresa minera mediana, disponiendo que las que obtengan dicha calidad se organicen en una Asociación. Es el sector más organizado y el único que captó inversión extranjera directa, por lo que su producción y participación en las exportaciones fue subiendo paulatinamente. Entre 1970 y 1980 sus exportaciones constituyeron aproximadamente el 35% del total exportado, mientras que el 2005 y 2006 fueron el 51% y 62% respectivamente.

El derrumbe del precio del estaño (1985), la caída anterior del precio del wolfram y el agotamiento de reservas de sus yacimientos, más pequeños comparados con los de COMIBOL, forzó el cierre de muchas minas de este sector, aunque en varias de ellas trabajan cooperativas.

Desarrolló las únicas minas nuevas de relevancia en el país desde 1952. Entre las minas ya explotadas están Teoponte, Estalsa, Kellguani, Cascabel, Asientos, Santa Teresa, Toldos, Maragua, Kori Kollo (la única de clase mundial) y Puquio Norte. Las minas en actual explotación son Don Mario y Kori Chaca y los proyectos San Bartolomé y San Cristóbal de clase mundial y con la mayor inversión en la historia de la minería del país (más de 600 M$us), que empezará a operar este año y casi duplicará el valor de las exportaciones mineras y las recaudaciones impositivas.

Es el sector más dinámico de la minería boliviana por sus cambios cuantitativos y cualitativos. Es el único que introdujo innovaciones tecnológicas como la volatilización de estaño (Tihua Mines), el empleo de plataformas móviles para perforación hidráulica, la preconcentración en medio dinámico y la minería sin rieles (International Mining Co.), la explotación a cielo abierto, la lixiviación cianurante en pilas y por agitación y la molienda semi autógena (Inti Raymi), la flotación en columna, la automatización de circuitos de las plantas de concentración y la perforación con taladros largos (Comsur hoy Sinchi Wayra).

En sus operaciones se dio y da importancia a la seguridad industrial, sus trabajadores gozan de todos los beneficios sociales y luego de la promulgación de la Ley del Medio Ambiente, es el único sector cuyos nuevos proyectos y operaciones cumplen las regulaciones ambientales.

Debido al cierre de varias minas de este sector, se redujo el número de empresas afiliadas a la ANMM; por ejemplo si en 1977 eran 31, actualmente se redujeron a 15. Sin embargo, como algunas empresas medianas operan minas filonianas grandes de COMIBOL bajo contratos de arrendamiento y riesgo compartido y otras tienden a la explotación masiva a cielo abierto, el valor de sus exportaciones ha crecido notablemente. Así mientras en 1977 sus exportaciones sumaron 75 M$us (el 21% del total), en el 2006 sumaron 667 M$us (62 % del total).

Minería Cooperativizada

Las primeras cooperativas mineras se formaron en Potosí con los denominados Kakjchas Libres, antes de la nacionalización de las minas. Antes de la crisis de la minería en 1985 este sector prácticamente se resumía a la mina Bolsa Negra y a las minas auríferas de Tipuani que no llegaban a 3.000 cooperativistas. El escenario cambió radicalmente luego de la “relocalización” de trabajadores de COMIBOL y otras empresas medianas, en que el número de cooperativistas fue en ascenso paulatino, con fluctuaciones de acuerdo con el precio de los metales, estimándose que actualmente está en unos 60.000 distribuidos en algo más de 500 cooperativas, aglutinadas en su organización matriz la Federación Nacional de Cooperativas Mineras (FENCOMIN), fundada en 1968. Se estima que los últimos años su aporte a las exportaciones mineras fluctúa entre el 35% y 40%.

Es uno de los principales empleadores en el país, lo que constituye un paliativo para los problemas sociales derivados del desempleo en el occidente del país, pero al mismo tiempo es el sector de mayor presión política y social, con lo que ha logrado arrancar a todos los gobiernos empezando del primero de Gonzalo Sánchez de Lozada, diversas ventajas a su favor, algunas de ellas ilegales. El primer ministro de minería del Gobierno actual fue el entonces Presidente de FENCOMIN.

Su criticada forma de trabajo de baja productividad (pero alta selectividad) es justamente lo que le permitió trabajar las vetas de baja ley y angostas en las que COMIBOL perdió mucho dinero, aún con buenas cotizaciones del estaño. Por ejemplo una veta de 10 centímetros de ancho con 5% Sn, diluida a un metro de ancho mediante explotación mecanizada da una ley de cabeza de 0,5% Sn, mientras que diluida a 20 centímetros mediante minería selectiva dará 2,5% Sn, con las ventajas consiguientes de menor tonelaje de mineral transportado y concentrado (una quinta parte) y mayores recuperación y ley de concentrados.

Minería Chica

La Cámara Nacional de Minería (CANALMIN) que aglutina a este sector fue fundada mediante DS 3327 de 5 de mayo de 1953. Por el nivel de sus exportaciones, hasta mediados de la década del 60 fue el segundo sector más importante de nuestra minería, luego de las ex empresas y de COMIBOL. Desde entonces fue decayendo con altibajos por el agotamiento de la mayoría de sus pequeños yacimientos. Su importancia se reflejó en el hecho de que hubieron 2 ministros de minería de este sector, del que además salieron connotados políticos. El derrumbe del precio del estaño en 1985 precipitó su caída, que se reflejó en la drástica disminución del número de sus asociados. Su contribución actual a la exportación de minerales es mínima. Muchos de sus afiliados se dedican a la explotación de agregados para la construcción.

A pesar del elevado precio actual de todos los minerales, este sector no pudo reactivarse por falta de capital e inversiones para realizar trabajos de exploración, así como para la costosa rehabilitación de las minas cerradas. El cierre –por problemas financieros derivados de la irrecuperabilidad de créditos- de dos instituciones de fomento a la minería chica como fueron el Banco Minero y el Fondo Nacional de Exploración Minera, fue un golpe muy duro para este sector cuyo acceso al crédito es muy difícil.

 



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