Memorias de un banquero

Freddy Illanes Vedia


En 1972 la imprenta “Renovación”, editó la obra del Dr. Humberto Cuenca, a quien tuve la satisfacción de conocerlo cuando tenía 21 años y él 86, con una memoria privilegiada, me obsequió un ejemplar de su obra “Memorias de un banquero”, el primer ejemplar fue para su querido nieto Luis Ballivián Cuenca, quien está unido con recíproco cariño a su abuelo Daddy. Dn. Humberto Cuenca, nació en la ciudad de La Paz, en mayo de 1886, sus padres fueron el Dr. Félix Cuenca y doña Carmen de la Riva, quedó huérfano a los 16 años, después de sus estudios secundarios, ingresó a sus 19, como segundo contador del Tesoro Nacional, en 1905 fue nombrado en ese cargo por sus aptitudes por el Presidente Constitucional de la República, Ismael Montes.

El Dr. Humberto Cuenca dedicó toda su vida a su profesión, trabajó en diferentes Bancos del país y del exterior: el Banco Anglosudamericano de Londres, hablaba perfectamente el inglés y el francés. Dentro de sus hazañas bancarias está el hecho de haber tranzado la deuda a ferrocarriles argentinos por el traslado de prisioneros de la Guerra del Chaco; el desbloqueo de miles de libras esterlinas que Gran Bretaña retenía con motivo de la Segunda Guerra Mundial; el rescate de nuestras libras esterlinas que sirvieron de garantía para obtener un préstamo para cubrir los gastos de la guerra con el Paraguay; la defensa patriótica y honrada de las libras esterlinas existentes en los depósitos del Banco Central ante la proposición de canje con oro físico. Libras esterlinas que fueron ahorra-das durante 50 años.

Durante el Gobierno del Cnl. Germán Busch, fue nombrado Gerente General del Banco Central de Bolivia en 1939, cuando el Banco aún no estaba estatizado. Ese año murió Germán Busch y fue elegido por el ejército el presidente provisorio, el Gral. Carlos Quintanilla, quien ratificó a Humberto Cuenca en su cargo. En este período ingresó a las bóvedas del Banco Central las bolsas conteniendo las libras esterlinas, así como también el oro en barras de propiedad del banco, todo un gran tesoro que constituía la riqueza de Bolivia, acumulada en más de medio siglo.

Comenzó 1942 con gran incremento de nuestras disponibilidades en dólares, emergentes de la fundición de estaño en Texas, en vez de realizarlas en Inglaterra que se encontraba como el principal beligerante en la II Guerra Mundial. Para todo ello su único bagaje fue su patriotismo y su experiencia bancaria. El 20 de diciembre de 1943 estalló la revolución a la cabeza del Cnl. Gualberto Villarroel y esta vez también fue ratificado en su cargo de Gerente General del Banco Central de Bolivia; el nuevo ministro de hacienda fue el Dr. Víctor Paz Estenssoro. Este gobierno legalmente constituido y donde fue el Presidente de la Convención Dn. Franz Tamayo, a quien le correspondió ceñir las insignias al nuevo Presidente.

Ese año tuvo que dejar la Gerencia General por manipuleos políticos del MNR, ya, en 1946 comenzó con bastante inquietud política que poco a poco fue tomando caracteres alarmantes hasta que llegó el 21 de julio con la muerte de Villarroel de forma trágica. Después de los avatares políticos, en 1951 se formó una Junta Militar de Gobierno con la presidencia del Gral. Hugo Ballivián, constituido el nuevo Gobierno Militar el 28 de mayo de ese año recibió la visita de uno de los ministros del gobierno en la persona del Gral. Humberto Illanes, su amigo y pariente, quien le comunicó que fue elegido por el Gabinete del Presidente del Banco Central de Bolivia, quien agradeció por su trayectoria bancaria.

Dn. Humberto Cuenca manifiesta en su libro que en diciembre de 1951 y enero de 1952, lo llamó el Presidente Gral. Hugo Ballivián, quien, cuando se presentó le comunicó que un consorcio francés se había presentado para ofrecerle un gran negocio. Se trataba de las libras esterlinas que habían en el Banco Central con un peso total en oro físico, pagando una comisión de 100 hasta 200 mil dólares al Banco, con las se acrecentaría las disponibilidades. Dn. Humberto Cuenca frenó esa famosa proposición para el canje de las libras esterlinas, que constituían el patrimonio de nuestro país acumulado durante medio siglo.

Llegó el 9 de abril de 1952, fecha en que se produjo la revolución del MNR, entonces era su deber de asistir a su oficina esperando a los nuevos personeros del Banco, que serían nombrados por efecto de la revolución, llegaron los señores Pinell y Cuadro Sánchez, nombrados Presidente y Gerente de la institución ban-caria entregó el Banco a los nuevos personeros en perfecto orden con todos sus caudales existentes en las bóvedas del Banco, con la satisfacción de haber cumplido su deber y haber servido a su Patria con corrección y honradez. Luego se enteró que el Banco Central durante el MNR acababa de realizar una operación de can-je de sus libras esterlinas por oro físico.

En su “Memorias de un banquero”, Dn. Humberto Cuenca, relata que nuestras libras esterlinas en oro sellado habían volado de las bóve-das del Banco Central. Posteriormente se iniciaron comentarios sobre este negocio, que fueron publicados por la prensa local de la épo-ca, reproduciéndose en la publicación enviada desde Buenos Aires por un ciudadano boliviano de gran jerarquía intelectual.

 
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