Tributación eficiente

Mauricio Medinaceli Monrroy

 

Ya son varias las personas que me preguntan acerca del proyecto de Ley de Incentivos (aplicada al sector hidrocarburífero) que actualmente se discute en el Congreso boliviano (perdón, la Asamblea... hasta ahora no me acostumbro, pues). El hecho es que mientras intento conseguir el proyecto de Ley quisiera compartir con ustedes un breve post acerca de tributación eficiente. Ello me ayudará, en el futuro, para discutir los aspectos de esta ley de incentivos.

Pequeña nota técnica (que puede ser obviada): “Hay algo en común entre entonar canciones románticas sobre un país natal abstracto y realizar ejercicios de optimización para una sociedad con una función objetivo arbitraria. Aunque ambas actividades valen la pena y ciertamente son llevadas a cabo frecuentemente, me temo que este libro no se ocupe de ninguna de ellas”. De esta manera, por demás hilarante, el profesor Sen comienza el capítulo introductorio de su notable obra “Elección colectiva y bienestar social”. ¿Por qué rescato este párrafo? Porque usualmente en materia económica, la eficiencia de alguna política pública es evaluada de acuerdo con una función objetivo arbitraria, por ello, la pregunta acerca de ¿qué es eficiente? es muy compleja de responder.

Bien, ahora toca concentrarse en la eficiencia de un impuesto evaluada únicamente en términos de recaudación fiscal. Imagine, estimado lector, que en un momento de confusa benevolencia el Gobierno decide que el porcentaje de un impuesto (la alícuota) es 0% (cero por ciento). En este contexto ¿Cuál es el nivel de ingreso fiscal para el Gobierno? La respuesta inmediata es 0... si el impuesto es 0% entonces la recaudación es 0.

Ahora asuma que el Gobierno decide incrementar el impuesto al 100%, sí al 100%. ¿Cuál sería el monto de recaudación? Usualmente utilizo este ejemplo en las clases de Tributación Petrolera para “hacer caer” a los participantes, típicamente la respuesta a esta pregunta es: “la recaudación es 100%”. Bueno, resulta que en condiciones normales la recaudación es 0 (cero). La razón es muy sencilla, si el Gobierno se apropia de todo el ingreso (o beneficio) no existe ningún incentivo a trabajar en esta industria, por ello, la producción es cero y de ahí, la recaudación es cero.

Es decir, cuando el porcentaje del impuesto se incrementa desde 0% entonces la recaudación sube, llega a un punto máximo y luego comienza a caer, digamos desincentiva la inversión y por ello la producción cae... esta es la llamada “Curva de Laffer” y el simpático ejemplo se lo debo a mi buen amigo Luis Carlos Jemio.

De esta forma, podríamos encontrar un porcentaje del impuesto óptimo que hace máximo el nivel de recaudación por parte del Gobierno.

En el sector hidrocarburífero este impuesto óptimo varía en función a varios factores: 1) el nivel de reservas; 2) el nivel de producción del campo; 3) los precios de venta; 4) si se produce gas o petróleo; 5) las condiciones geológicas; 5) los costos de producción; 6) etc. La actual Ley de Hidrocarburos boliviana de forma por demás torpe, establece que todos los campos en Bolivia deben tributar el 50% de sus ingresos brutos en boca de pozo. Ello es tan descabellado como pretender que una misma talla de camisas siente bien a todos los bolivianos, altos, bajos, gordos y flacos.

Ya son diez años de esta norma que si bien tuvo un éxito interesante en materia de recaudación fiscal, dañó demasiado la inversión en exploración y explotación de hidrocarburos, en particular, de petróleo. Es bueno recordar al amable lector que las importaciones de diésel el año 2000 eran de casi US$ 100 millones, el año 2014 alcanzaron la monumental cifra de US$ 1,200 millones. ¿Por qué? Porque la producción de petróleo boliviana tuvo un desempeño muy, pero muy modesto.

Bien, esta nota sirve como un tentempié para la discusión sobre la Ley de Incentivos a la exploración y explotación hidrocarburífera que actualmente se discute en Bolivia. Por lo pronto, le preguntaré al Santi qué quiere almorzar, los fines de semana él no sólo es el jefecito... sino también, actúa como tal.

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