SALUD

Apnea, la enfermedad más común del sueño



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El sueño es el acto de dormir durante el cual el individuo permanece en un estado de inacción y de suspensión de los sentidos del que es posible despertar.

El sueño es una función cerebral de objetivo desconocido, engranada con el ritmo circadiano. El buen dormir es uno de los pilares de la vida sana, junto con la dieta y el ejercicio. 

El sueño es de importancia biológica vital. Ocurre en todas las especies de vertebrados. Madura y evoluciona a lo largo de la vida. 

¿Para qué sirve el sueño? Para mantenernos despiertos 

¿Cuántas horas debemos dormir? Las necesarias para estar satisfechos 

El sueño no se puede defraudar, hay que pagar la deuda contraída. 

Existen cerca de 100 entidades nosológicas descritas en la clasificación ICSD-3 (International Classification of Sleep Disorder, 2014) 

 Entre ellas está el insomnio. El 36% de la población general tiene insomnio y 1 de cada 4 personas sufre  sueño insatisfecho 

 La somnolencia excesiva disminuye la calidad de vida. En Estados Unidos ocurren más de 100,000 accidentes de tráfico/año por quedarse dormido al volante. Como consecuencia hay más de 75,000 heridos y 1,500 víctimas mortales. Es causa del 36% de accidentes mortales. 

APNEA

 La apnea del sueño es una de las enfermedades más comunes. El sueño reparador, la respiración fácil y un cuerpo sano están alterados por la apnea del sueño. Algunos de los factores que se esconden detrás de la apnea del sueño son modificables y su control puede mejorar la calidad del sueño, al tiempo que se  reduce la carga de fatiga, somnolencia diurna y mala salud.  

 Datos epidemiológicos  revelan que la apnea del sueño aflige al 13% de hombres y 7% de mujeres. 

Estas cifras alcanzan proporciones epidémicas y requieren una acción concertada. En adultos, fumar y la obesidad aumentan exponencialmente el riesgo de sufrir apnea del sueño, y en niños las amígdalas inflamadas e hipertrofiadas son culpables mayores de la enfermedad. 

  La obesidad se asocia con acúmulo de grasa en los tejidos blandos de la vía respiratoria alta y en la lengua, comprometiendo el flujo de aire y aumentando la resistencia a respirar fácilmente durante el sueño. Además, un abdomen obeso y grande dificulta la acción del diafragma durante el sueño, añadiendo otro impedimento a la ventilación nocturna. Las personas obesas que pierden mucho peso refieren que la calidad de su sueño mejora y los estudios de sueño confirman que la gravedad de la apnea del sueño disminuye o la apnea desaparece del todo. 

 El fumar daña los pulmones y causa inflamación de los tejidos blandos que recubren la vía respiratoria alta. Fumar añade otra carga lesiva en individuos que tienen apnea del sueño, al disminuir aún más la absorción de oxígeno durante el sueño, un trastorno que llamamos hipoxia y que afecta de manera importante las funciones del corazón y del cerebro, aumentando el riesgo de infarto de miocardio y de ictus. 

 Los niños con amígdalas grandes e inflamadas tienen obstrucción de la vía respiratoria alta y sufren apnea del sueño, en especial si son obesos. La apnea del sueño en niños puede retrasar el crecimiento físico y mental, mientras que eliminar las amígdalas  puede ser curativo. 

 En adultos hay una línea continua que une la obesidad con la apnea del sueño, con los ataques de corazón y con el ictus. Entremedias está la hipertensión arterial, que se agrava con la apnea del sueño, la diabetes que se descontrola y la fibrilación auricular, una irregularidad peligrosa del ritmo cardíaco que es más frecuente en pacientes con apnea del sueño que en la población general. 

 Un sueño reparador requiere una duración suficiente para estar alerta y descansado al día siguiente. También requiere continuidad; los periodos del sueño deben ser ininterrumpidos. Y requiere profundidad para ser restaurador. 

 La respiración fácil durante el sueño es un apreciado bien. Cuando la respiración se efectúa con esfuerzo, como sucede en la apnea del sueño, la duración decae, el sueño se fragmenta por numerosos despertares y la profundidad disminuye. En ausencia de respiración fácil y sueño reparador, no se puede mantener un cuerpo sano. Si la obesidad y el tabaquismo se controlasen o eliminasen, la apnea del sueño disminuiría y la carga de ataques al corazón y de ictus se reduciría considerablemente. Además, un sueño reparador mejoraría la calidad de vida. En niños, mejorando la respiración por la noche devolvería la salud y aumentaría el rendimiento escolar.  

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