Bolívar y Sucre unidos por la sangre y la gloria (fragmento).

Última gloria guerrera de la unión de Bolívar y Sucre

Gil Ricardo Salamé Ruiz


Campaña de Ayacucho: igual que lo hicieron para la campaña de Junín, Bolívar y Sucre unieron esfuerzos para lograr el más glorioso triunfo jamás obtenido por general alguno en Sur América, como lo obtuvo el general Antonio José de Sucre y Alcalá en Ayacucho (9 de diciembre de 1824) el cual libró a Sur América de ser colonia de los españoles y tan sólo quedaron Cuba y Puerto Rico en sus manos. Cuba ganaría su Independencia, el 20 de mayo de 1902, de los Estados Unidos y Puerto Rico aún no la ha obtenido.

El historiador José María Baralt en el Tomo III de su Historia de Venezuela nos dice: “Prodigios de organización y de economía realizaron Bolívar y Sucre en los cinco meses empleados en preparar al ejército. De las minas de Huamachuco lograron extraer plomo; bajo su inmediata dirección o siguiendo sus instrucciones, se fabricaron telas para vestir a los soldados semidesnudos por las continuas marchas en persecución del enemi-go y sus adeptos; y con anticipación prepararon pescana bien prevista de leña y víveres, para las tropas, en la travesía de la gran cordillera central. La caja del ejér-cito proveyóse ampliamente, y las tropas se pusieron en marcha, con grandes acopios de ganado y grano acostumbra-dos ya al soroche y a las punas y como decía el Libertador en su lenguaje pinto-resco, a saltar por encima de peñas co-mo los guanacos (llamas) en cuyo país iban hacer la guerra. Los departamentos del sur de Colombia, el Ecuador, Guayas y Azuay, mantenidos a las órdenes del Libertador, en su carácter de Presidente de Colombia, le proporcionaron reclutas, paños, lanzas al estilo apureño y otros artículos.”

El Libertador fue impedido por el Congreso controlado por Santander a mandar tropas invocando la ley del 28 de julio, la cual no permitía a un presidente estar guerreando, por ello Bolívar no pu-so objeción alguna y le cedió el mando al general Antonio José de Sucre.

El general Sucre con su glorioso ejér-cito de 5.780 soldados derrotó el 9 de di-ciembre de 1824 a los realistas al mando del Virrey La Serna y de su Jefe de Esta-do Mayor José Canterac, quien fue el que firmó la Capitulación por estar herido el Virrey La Serna cuyas tropas llegaba a casi 10.000 soldados. Todos los inte-grantes del ejército patriotas fueron as-cendidos en sus cargos y se les otorgó la condecoración de Ayacucho, a los gene-rales les dieron la medalla de Ayacucho. Al Libertador y a Sucre les dieron unas medallas diferentes a las de los otros ge-nerales, venían con círculos de diaman-tes alrededor de las medallas de oro. Al general en jefe Sucre se le premió tam-bién con una espada de oro llena de piedras preciosas, pero el gran premio para el general Antonio José de Sucre y Alcalá fue el título de Gran Mariscal de Ayacucho otorgado por el Libertador Si-món Bolívar el 27 de diciembre de 1824.

Este gran triunfo se celebró en todas las ciudades de América con grandes festividades, incluso cuando el Liberta-dor llegó al Alto Perú, hoy Bolivia hasta corridas de toro hubo. Allí Bolívar se rasuraría para siempre su bigote y hoy se conoce más el rostro del Libertador sin bigotes que con ellos a pesar de haberlos llevado hasta el 4 de octubre de 1825.

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