Ley de Participación Popular y alcaldías
Una de las disposiciones más positivas -conjuntamente el decreto de Reforma Agraria de 1953, hecho Ley en 1956; la Reforma Educativa de 1955 y el Voto Universal mediante decreto de 1953 y convertidos en leyes también en 1956- es, con seguridad, la Ley de Participación Popular que permite una distribución equitativa de los dineros del Presupuesto General de la Nación con miras a un desarrollo armónico del país.
La Participación Popular implicó -y aún está vigente, aunque con todas sus deficiencias por carencia de controles- que cada alcaldía o municipio reciba dineros del TGN; es decir que sus presupuestos, esmirriados y hasta ridículos en casos, reciban importantes cantidades de dinero con la finalidad de atender la educación y la salud aparte de realizar obras de interés general: infraestructura como caminos de comunicación interna, reconstrucción de obras o su ampliación, construcción de...
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