Situación de las
lenguas en Bolivia
Juvenal Jarjury Estrada
Las organizaciones sociales al igual que los gobiernos se plantean retos y han demostrado que el presente es de quienes se adaptan más agresivamente a las nuevas realidades.
En el caso de Bolivia, es de lamentar que el Vicepresidente asuma posturas similares a las de algunos bolivianos que defienden ideales ancestrales y desfasados de una época superada. Me refiero a la situación de las lenguas en Bolivia. Pienso que es preciso detener el retroceso lingüístico que sufrimos hoy al priorizar la enseñanza de las lenguas nativas del quechua, aymara y otras, en vez de acelerar la enseñanza de la lengua española que englobe a todos los bolivianos sin distingos y, así poner remedio a la disgregación social odiosa de citadinos y campesinos.
Si bien es cierto que todos los gobiernos del pasado se esmeraron por la enseñanza de la lengua española en el área rural, con la apertura de escuelas en los más apartados y remotos rincones del país, sin haber logrado este objetivo, fue porque los maestros o profesores no estaban ni están preparados para ello, mucho menos entendieron que el español es lengua extranjera. A pesar de la implantación por muchos años de esta experiencia desacertada, no se logró un centímetro de avance.
No podemos seguir como estamos en materia de educación rural sin que nuestros compatriotas de origen rural adquieran como segunda lengua el español, para construir una sociedad boliviana integrada lingüísticamente. Es un contrasentido la actitud del presidente Evo Morales, pues mientras por una parte todos sus actos comunicacionales los realiza en lengua española, por otra exige la enseñanza de las lenguas nativas. ¿Cuál es el rollo? ¿Será que toma esta medida para cegar, confundir, ofuscar a los campesinos con su gobierno de tinte populista?.
Aquí cabe advertir la negligencia, la ineficacia e ineficiencia de los ministros de educación del pasado, como del actual, en un servicio público de capital importancia, que expresa el desarrollo social y cultural de un país. El Ministro es responsable de delinear políticas y estrategias educativas que conlleven a optimizar la imagen de la calidad educativa y satisfacer necesidades y expectativas que demanda el pueblo boliviano. Duele decirlo, pero pareciera que el Ministro desconociera que su labor requiere preparación, dedicación y renovación constante de nuevos conocimientos que la ciencia pedagógica exige.
Señor Vicepresidente, por el paso obsoleto que se sigue en materia educativa del país, estamos en un franco retroceso cultural, sin visión ni perspectiva de un porvenir que defina una reivindicación lingüística que beneficie a nuestros compatriotas campesinos.
Correo electrónico: juvenaljarjury@hotmail.com
Caracas, Venezuela.