Mensaje polariza al país, afirma analista
El sector minero estuvo presente en la ceremonia realizada ayer en Tiwanaku. |
• Afirman que sólo se concentró para regiones de occidente y no para la totalidad del país.
El analista Marcelo Varnoux, calificó como un discurso discriminatorio, sin originalidad, el acto y mensaje emitido en Tiwanaku, por el ratificado presidente Evo Morales, debido a que sólo se concentró para regiones del occidente y no para la totalidad del país.
“Todos pensábamos que el discurso del Presidente haya sido de esperanza, pero no sale de los parámetros tradicionales a los que nos tiene acostumbrados hace tiempo,” dijo.
Frente al discurso pronunciado, señaló que el mismo no aglutina, más bien discrimina a varias fuerzas políticas, pueblos originarios, indígenas, del Sur de Bolivia.
“En este acto simbólico se han mezclado cosas, como son los años de opresión, el colonialismo, el capitalismo”, destacó. “Durante su mensaje, no se vio uno de prosperidad y de esperanza para hacermos a la idea de que la gestión del Gobierno va a ser mejor a comparación de otros años”, precisó.
En su criterio, lo que llama la atención es el ambiente folklórico, donde se utilizan ruinas y ritos que han sido inventados para la ocasión, porque no se muestra qué es Tiwanaku y quiénes la habitaron, y porque no se tiene informaciones ancentrales al respecto, dijo.
Frente al proceso de cambio social, político y económico que pretende ser ejecutado por el Movimiento Al Socialismo (MAS), el analista señaló que la misma está en duda, debido a que no hay cosas consolidadas en determinado programa, como es la industrialización de hidrocarburos, apertura de mercados, empleo y otros.
“El mensaje más allá de abordar la parte filosófica y cosmovisión andina, es andinocentrista y en todo caso centrada en el mundo aymara, lo que se convierte en una parcialidad del país. Tal vez lo más adecuado habría sido utilizar una simbología que integre al país (...). Porque en su discurso y en su ceremonia no se vio representación a gente guaraní o quechua, aunque estas cosas están mezcladas y es muy difícil determinar”, puntualizó.
Frente al acto de transición, señaló que lo único que se puede resaltar es la representación para el occidente de un mundo aymara.
“Ellos pueden estar preparados por su votación para una hegemonía y ello les puede dar cuenta a asumir cualquier tipo de posición. Pero lo más razonable, hubiera sido intentar incluso en el nivel del discurso indianista, integrar a las diversas culturas de tierras altas y tierras bajas en el país, lo que hubiera sido mucho más democrático”, acotó.
“Falta ver si son capaces de gestionar su cambio, porque en la nueva Constitución se presentan muchas más dificultades, artículos que se van contradiciendo entre sí, los que va a ser muy trabajoso a la hora de implementar, por ejemplo con el tema de las autonomías”, dijo.
En los próximos cinco años deben rehacerse cosas que no se están haciendo, “Se hará cosas que ya estaba hecho a título que será nuevo y con cambio. Ojalá que en esta reconstrucción del Estado, aquello no pierda de vista. La gente teme que nos perdamos en las formas y vayamos a los contenidos para la región. Creo que es el lado más débil del Gobierno”, remarcó.
Al Presidente y su nuevo gabinete ministerial se le presenta una nueva gestión. “Entender el nuevo camino del cambio como se planteó o estar en lo mismo, lo que sería muy triste por cierto”, finalizó.
FOTO: Reynaldo Zaconeta