Culto a la personalidad
y olvido histórico
A los muchos feriados que componen nuestro festivo calendario anual, se añade ahora el del 22 de enero, fecha que recuerda tres acontecimientos referidos al presidente Evo Morales Aima, a saber: su alejamiento como diputado hace ya casi una decena de años y su asunción a la primera magistratura en un primer y segundo mandato el 2005 y 2010, respectivamente. Nadie ignora que los feriados en general suponen enormes retrasos de todo orden y un fomento al ocio, contrario a la productividad y al trabajo que parece hacernos tanta falta. Pero más allá, resulta exótico, en estos tiempos, hacer festivo un día sólo por halagar a una persona, por líder que fuera, lo cual no es otra cosa que culto a la personalidad, cuyo efecto, en cualquier humano, causa envanecimiento y soberbia. Tratándose de un gobernante, otro efecto es la alimentación del autoritarismo.
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