Bolivia, 22 de noviembre de 2009
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El Capitán Arthur Posnansky en la Guerra del Acre

Cnl. DAEN Julio César Maldonado Leoni

Parte I

Los aportes de Arturo Posnansky en el ámbito de la investigación arqueológica son más que conocidos. Este artículo pone énfasis en otras facetas del austríaco: su vocación militar y valentía en el campo de batalla, su inteligencia geopolítica y su preparación y capacidad para la lucha naval. Facetas que puso al servicio de Bolivia.

Introducción

La presencia del Capitán Arthur Posnansky en la historia de Bolivia no sólo se concreta a las investigaciones realizadas en Tihuanacu o la simple cita de haber participado en la Guerra del Acre con la famosa lancha Iris. La participación va más allá de estas simples referencias, desde el reconocimiento de su condición militar que sirvió a la causa boliviana en tres etapas bien marcadas en las que participó con la lancha Anni, primero, luego con Iris en dos momentos y finalmente con la Iris reconstruida que fue llamada Mae D’Agua (Madre del Agua).

Sin embargo el aporte de Posnansky a la causa boliviana pasa también por una segunda lancha y un remolque; la lancha llamada Sucuriju (serpiente del río) se sumó a la flota naval boliviana para la defensa del Acre.

También fue un gran geopolítico, un dedicado investigador de la geografía y de las etnias de la zona en conflicto que le permitieron desenvolverse con éxito aun en las situaciones más difíciles que le tocó vivir. Y lo más sobresaliente, fue un gran militar que dirigió las operaciones con criterio estratégico, marcando grandes diferencias frente a sus adversarios. Este es el testimonio de la faceta del militar de origen austriaco, pero de corazón boliviano, que demostró ser un gran estratega naval y un indiscutible geopolítico.

De oficial del Puerto de Pola a los puertos de la Amazonía

Casi transcurrían tres partes del Siglo XIX en la Europa moderna en la que Viena, como capital del gran Imperio Austro-Húngaro, el 12 de abril de 1873 viera nacer a uno de sus hijos de características guerreras y científicas sorprendentes, que escribiría la Historia de esta parte del Continente Americano con tamices diferentes, propio de un polifacético personaje, cuya sabiduría rebasaría las expectativas de sus enemigos de armas y de ideas.

Arthur fue hijo de un austriaco químico, Charles Posnansky, de origen polaco, de sangre investigadora y guerrera, quien fue parte del ejército de Maximiliano de Austria que invadió México. Arthur, que heredaría las cualidades genéticas de su padre, realizó sus estudios en Austria y Baviera, cursó estudios en la Academia Imperial y Real de Pola, donde se graduó como oficial naval, con el título de ingeniero, teniendo sus primeras experiencias como oficial en la armada austro-húngara.

Las cualidades de su padre como guerrero e investigador, así como la característica de Pola, lugar donde estudió y que por su gran actividad marítima, tuvo un gran roce cultural, influyeron en su personalidad, que recibió los impulsos para incursionar en la cultura y ser un guerrero de vocación y acción, más allá de los criterios aventureros que pudieran expresar sus detractores.

Estos dos elementos se asentaron en la personalidad del joven austríaco que migrara a Latinoamérica, donde se manifestarán sus condiciones guerreras, en la Guerra del Acre, que sostuvo Bolivia con Brasil; y por otro lado, al llegar a ser un científico que concibió teorías culturales innovadoras y revolucionarias sobre el origen del hombre, como estudioso de las expresiones culturales que encontró en Tihuanacu y en la región de los Andes bolivianos.

El año 1895, teniendo 22 años, para ostentar el grado de teniente de la Marina del Real Imperio Austro-Húngaro, presentó un estudio como trabajo de graduación, un ensayo comparativo entre la arquitectura de la Isla de Pascua y Tihuanacu. Esto demuestra las dos facetas identificadas en el flamante oficial naval e ingeniero: su vocación militar y su talento de investigador científico.

Mientras esto sucedía en el centro de Europa, en el multicultural puerto de Pola, en la región de la Amazonía, ubicada en Sud América, surgía el auge del caucho que generó una fuerte migración europea a ese sector geográfico, siendo la ciudad de Manaos el epicentro del desarrollo vertiginoso y a donde se trasladó el Capitán Naval para trabajar en una compañía de transporte fluvial.

La demanda de la goma para uso en los vehículos motorizados que se comenzaron a fabricar en Europa, fue tan grande que recurrieron a la zona más rica en producción de caucho: el Acre Boliviano. Por otro lado, el Cap. Arthur Posnansky estando ya en la Amazonía, se dedicó a conocer la geografía de la zona y a estudiar a las poblaciones que particularmente vivían en las orillas de los ríos; es así que entre los años 1897 al 1900, realizó el trabajo de levantamiento hidrográfico en un plano del río Acre, dibujado en siete planchas y a escala 1:20.000.

Dadas las características de la región selvática, era más fácil desplazarse y penetrar en la Amazonía a través de los ríos antes que vías terrestres; la vegetación hacía casi imposible transitar por la selva, convirtiéndola en impenetrable, a lo que se suma el desconocimiento del lugar, por lo que los ríos se convertían en las mejores arterias de comunicación.

El levantamiento hidrográfico del río Acre debe ser el primer trabajo de este tipo que se realizó. Esto le sirvió a Posnansky, en su calidad de ingeniero naval, para diseñar las embarcaciones apropiadas para el tipo de ríos de la zona, con un bajo calado y con las medidas de seguridad adecuadas para el sistema de propulsión. Pero no sólo realizó los estudios geográficos, sino que también incursionó en el estudio de los recursos humanos de la región, conociendo a la población que habitaba en las orillas de los ríos, con la recolección de datos etnológicos de los indígenas que se conservaban aún puros. Es así que el año 1898 publicó en Pará un libro sobre los “Indios Paumams y Purinas en el río Purús” con una descripción de sus costumbres etnológicas.

Para una adecuada explotación del caucho, en la visión de Arthur Posnansky era necesario conocer los ríos de la zona y a las poblaciones asentadas en las orillas de los ríos que navegaba. Además, nadie mejor que un militar como Posnansky que le diera el verdadero valor al terreno donde se desenvolvería, aunque en el momento que realizó los trabajos de levantamiento hidrográfico del río Acre y los estudios de las etnias de la región, nunca se imaginó siquiera que le serviría más tarde durante la guerra del Acre. El pensó en ese momento para la explotación del caucho, lo que le dio mucha riqueza, que le sirvió para el desarrollo de sus grandes investigaciones y aportes culturales posteriores.

Esta es la condición de gepolítico que tenía Arthur Posnansky que conocía geográficamente la región que le daría el poder económico a través de la explotación de las riquezas, con una adecuada utilización de las vías de comunicación fluvial, para lo cual hizo el levantamiento hidrográfico de un río principal, sin pensar que más temprano que tarde, le serviría desde el punto de vista militar para la ejecución de las operaciones durante la guerra del Acre.

El empresario del caucho con la embarcación ANNI

La Amazonía Boliviana sigue siendo un misterio y un área poco explotada, desde la época de los Incas se conoce de las expediciones que realizaron llegando hasta el Departamento de Pando, cerca del Puerto Gonzalo Moreno, a orillas del río Beni, lugar conocido como Las Piedras. Esto demuestra la gran dificultad geográfica que representaba hacer exploraciones en esa región del país de característica selvática muy densa que imposibilitaba realizar una expedición terrestre, limitando la movilidad sólo a los ríos que ofrecen mayor libertad de acción por el gran número de venas fluviales existentes en la zona, para lo cual era necesario contar con un medio para esos desplazamientos: las embarcaciones.

Por lo que era necesario crear puertos que permitan a las embarcaciones reaprovisionarse o descansar, además de cumplir con aspectos de mantenimiento de las naves o atención médica de la tripulación. Frente a esa sentida necesidad, el año 1806 se funda a orillas del río Acre el Puerto de Bahía, como uno de los principales puertos de la Amazonia Boliviana que más tarde llegaría a ser Cobija, la actual capital del Departamento de Pando. Durante el gobierno de Severo Fernández Alonso, se fundó el Puerto Alonso, por el embajador José Paravicini, luego durante el gobierno del Gral. José Manuel Pando se cambió por el nombre de Puerto Acre.

Esta unión agua-tierra dada por los ríos con los puertos era esencial para la actividad de la navegación fluvial, y no sólo era necesario contar con embarcaciones que faciliten el transporte, sino también con puertos para el arribo de las embarcaciones.

A fines del Siglo XIX el auge del caucho creció y se instaló en la región una serie de empresas dedicadas a la explotación de este recurso natural y al transporte de los mismos por los ríos navegables. Estas empresas comenzaron a explotar la goma en el área del Territorio de Colonias, considerado como el más importante del mundo, convirtiéndose Manaos en centro de gravitación de la actividad económica.

El auge de la goma hizo que la concentración de emigrantes europeos en la Amazonia fuese considerable, el Acre se llenó de empresarios dedicados a la explotación y transporte de la goma. El transporte era por los ríos navegables existentes, donde los Puertos de Bahía, Acre y Manaos se convirtieron en los mayores centros de actividad económica que concentraban grandes capitales y empresarios de todo el mundo.

Es así que con mucha visión para la gran actividad del transporte de la goma se hizo necesario incrementar el número de empresas dedicadas a la navegación fluvial, de esta forma se creó en Puerto Bahía el 30 de julio de 1897 el Astillero Nacional, con el propósito de contribuir a la navegación fluvial y explotación de las riquezas de la zona. Este astillero en un principio dependió de la Delegación Nacional de Colonias, que más tarde pasaría a depender del Ministerio de Defensa.

Todo esto conforma un engranaje que desde el punto de vista geopolítico, el dominio de las áreas productoras de recursos estratégicos junto con el control de las vías de comunicación permiten tener y ejercer el poder, para lo cual era necesario contar con la tecnología necesaria para la explotación de los recursos naturales y además contar con un sistema de transporte para el traslado de las materias primas a centros de elaboración de productos terminados. Este fenómeno tuvo lugar en el Acre Boliviano con la presencia de empresarios dedicados a la explotación de los recursos naturales y al transporte fluvial en la región amazónica.

Iniciándose en el trabajo de marino en empresas de transporte fluvial, Posnansky decidió asumir en forma independiente la actividad económica, para lo cual encargó a los astilleros de R. Holtz de Hamburgo-Alemania, la construcción de una embarcación que la llamó la “lancha Anni”; esta embarcación tenía 18 metros de eslora, con ella comenzó a navegar por los ríos de la Amazonía y a comprar caucho en la zona del Acre Boliviano y desde allí transportarlo a un puerto mayor como era Manaos.

Por ello, el Cap. Posnansky se asentó en Manaos, desde donde dirigía sus actividades productivas y comerciales. Para él, Manaos fue el epicentro de su actividad económica, como para muchos empresarios que estaban comprometidos con este rubro de la economía. Claro está que para dedicarse a la navegación fluvial se requería de una embarcación como la lancha Anni y ésta fue precisamente la gran oportunidad que aprovechó Arthur Posnansky al disponer de una embarcación con gran capacidad de transporte y con características apropiadas para navegar por los ríos, dado el poco calaje que tenía, lo que le permitía navegar aun en épocas secas, cuando el nivel de las aguas de los ríos era bajo, haciendo que la lancha se dedique año entero a la actividad comercial de la goma, por lo que no encontró competencia alguna, lo que le permitió generar una rápida concentración de capital y de fortuna.

(De la Revista Cultural de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia, Año XIII, Nº 60, septiembre-octubre 2009).

Negativo en vidrio de la fotografía de embarcaciones dedicadas al transporte de la goma en puerto Acre.

 


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