Si yo fuera Presidente
Luis Hurtado Alvarez
Si yo fuera Presidente, en primer lugar al haber asumido esta alta investidura gobernaría para todos los ciudadanos de mi país, sin distinción de raza, clase social, credo o ideología, despojándome de prejuicios o influencias ajenas a nuestra idiosincrasia. Se supone que tendría un amplio conocimiento de la problemática nacional, sobre todo en cuanto a aspectos fundamentales para llevar a feliz término mi gestión y sin temor a debatir con alguien.
En lo político
Entiendo por política el arte de gobernar y administrar leyes conducentes a asegurar la buena marcha del Estado y el bienestar de los habitantes, pero lo que percibo cotidianamente en mi país es la práctica de la politiquería, que es una conducta consistente en manejos mezquinos y personalistas. Tendría que acabar con esta mala práctica.
La diplomacia es pilar fundamental de buena vecindad, es preciso practicarla y profundizarla, sin olvidarnos jamás del daño que nos hicieron al arrebatarnos nuestro Litoral.
En lo económico
A este aspecto fundamental para realizar una buena gestión no se pudo o no se supo darle la importancia necesaria. En el mundo actual en que vivimos no podemos sustraernos del desarrollo integral de los países, nos necesitamos mutuamente, de ahí que es importante el intercambio económico, es preciso fomentar el ingreso de capitales de potencias extranjeras porque lamentablemente mi país es aún pobre y subdesarrollado, como nos califican. Así han empezado otros, ¿por qué no nosotros? Debemos desarrollar nuestras industrias estratégicas: hidrocarburos, minería y agroindustria, fomento de nuestra producción, etc., sin chauvinismos ni falsas promesas.
En lo social
Las clases desposeídas de mi país, que no han tenido y no han sabido buscar la oportunidad, siempre han sido utilizadas como instrumentos de politiquería, ahora esta situación no ha cambiado, no es suficiente hacerles creer que han superado su analfabetismo o alegrarles con “bonos” de toda índole, es preciso integrarlos al gran mercado de consumo, ¿y cómo? Mi país tiene una extensa franja territorial fronteriza que hay que poblarla, pero con un plan científico y de acuerdo con las costumbres y capacidad de adaptabilidad de los grupos. Por ejemplo los altiplánicos se asentarán en regiones altas y los orientales en terrenos llanos, para no sacarlos de su hábitat natural, luego juntarlos en cooperativas de trabajo y producción y dotarles de herramientas, maquinaria e insumos agropecuarios y con la construcción de carreteras, creación de escuelas, universidades técnicas, centros de salud etc. El Ejército Nacional deberá cooperar trasladando sus cuarteles a estas zonas para sentar presencia y soberanía. El ciudadano de mi país requiere con urgencia fuentes de trabajo. Con la migración de ciudadanos a las áreas agrícolas las ciudades se descongestionarán, dejando fuentes de trabajo, además el campo en las condiciones que propongo se constituye en escenario atractivo. Considero necesario mejorar los sistemas de salud, para ello propongo la concientización de empleados y empleadores de manera de lograr mayor aporte y participación.
En lo administrativo
La administración es función de gobernar, aplicar, proveer de lo que requiere el hombre para ser feliz, darle una justicia ecuánime, respetando las leyes, decretos y otras disposiciones, prohibir el avasallamiento, los paros, bloqueos o fiestas folklóricas en vías públicas, trasladándolas a campos especiales, se requiere el fomento del deporte en todas las disciplinas, la creación de escuelas deportivas para formar juventudes competitivas.
El lector dirá que estoy soñando con el “país de las maravillas”, es que un Presidente debe esforzarse por alcanzar estos logros, solicitando a sus ciudadanos mayor sacrificio moral y despojarse de viejos rencores, con la esperanza de ver un futuro promisorio de una nación digna para nuestros hijos.