Lo que no debemos callar
¿Hasta cuándo la postergación de Potosí?
Santiago Berríos Caballero
Esta pasado 10 de noviembre se recordó los 199 años del Grito Libertario protagonizado por patriotas potosinos, imbuidos de los vientos de liberación e independencia llegados desde Chuquisaca y La Paz, y en aquella ocasión fueron liderados por criollos y mestizos, notándose la ausencia de los indígenas, pese a que con anterioridad en 1810 tuvimos a una Bartolina Sisa y los hermanos Katari, que fueron los primeros en iniciar los levantamientos, no solamente de liberación sino fundamentalmente de expulsión de la servidumbre a la que estaban sometidos los originarios.
Han transcurrido tantos años, como tantas son las desventuras del pueblo potosino, que en todo tiempo siempre ha estado postergado en sus más caras aspiraciones, al extremo de que sus riquezas mineralógicas han sido la ambición de los colonizadores españoles originalmente y después de las transnacionales, aunque tuvimos a Simón I. Patiño, un mestizo que amasó fortunas para radicarlas en el exterior, dejando migajas a Potosí.
Hemos escuchado el discurso del Alcalde Municipal de Potosí, en la Sesión de Honor del Concejo Municipal del pasado 10 de noviembre, y rescatamos de aquel informe dos aspectos de suma importancia que tenemos la obligación de resaltar: el tema de la estructura del Cerro Rico de Potosí, sobre el que en una anterior nota nos referimos, denunciando que el contrato suscrito con la empresa transnacional “Manquiri” en el que han intervenido los directores de COMIBOL y dirigentes de las cooperativas mineras, no ha sido tan cristiano que digamos, y que por ello es necesario que se conozca el mismo, de modo que su estudio técnico-jurídico nos lleve al convencimiento del subterfugio que conlleva ese contrato; luego el referido al aeropuerto internacional que tanto reclama Potosí, y que el pasado año fuera comprometido por Evo Morales, sin que se hubiera cumplido con el mismo. Pero cuando hizo uso de la palabra en dicha sesión de honor, el Presidente de la República nuevamente se comprometió, pero con el añadido de que no solamente debe ser para Potosí, sino también para otros departamentos, haciendo alusión a la troncal, porque dice que no se puede admitir que los aeropuertos internacionales sean de patrimonio de dicha troncal, sino que tienen que favorecer a todos los departamentos del país.
Se ha hecho alusión al tema del litio, mencionando que su explotación favorecerá al Departamento de Potosí, sin admitir que dicha producción será llevada adelante a través de una transnacional, la que en última instancia será la más favorecida y, como de costumbre, quedarán migajas para ese desventurado Departamento, sin que propios y extraños hubieran observado aquella declaración de Evo Morales que, por lo demás, continúa sosteniendo el modelo neoliberal a partir del Decreto Supremo 21.060, el mismo que continúa vigente a despecho de los que sostienen lo contrario, por una suerte de pretender aparentar ser “revolucionarios”, cuando no son sino continuadores del modelo de libre mercado, y que hoy buscan desesperadamente al empresariado nacional, de quienes también abominaron cuando pregonaban su apego a la revolución socialista, bautizada como del Siglo XXI.
Potosí se merece lo mejor, porque es de hombres reconocer que el Sumac Orko fue el padre de todos los departamentos de Bolivia, quienes le deben lo que hoy son, particularmente el Departamento de Santa Cruz que, a partir de la revolución de abril de 1952, fue el más beneficiado con los recursos provenientes de la producción minera de aquella capital potosina, y de sus provincias.
Tampoco podemos ignorar que la España de ayer y de hoy le debe regalías a Potosí, deuda permanente que tiene la obligación de honrar, y en este caso el presidente Rodríguez Zapatero de tendencia de izquierda, tiene la gran oportunidad de devolver a Potosí lo que le fuera arrebatado por siglos de explotación minera, aspecto este que el presidente Evo Morales ignoró o prefirió olvidar cuando efectuó su visita a los Reyes de España, de quienes abominaba en su momento, pero que a la hora de la prueba demostró de hinojos su servidumbre semejante a la de la época feudal.
“Potosino soy, de la rica tierra, donde el indio toca su quena”, es el mensaje de todos los potosinos querendones de su tierra.