Suipacha, primer grito libertario
Alvaro Careaga Vaca Cortez
La Batalla de Suipacha del 7 de noviembre de 1810 se constituye, sin duda, en el primer grito libertario de Alto Perú, hoy Bolivia. La historia nos enseñó que en el sur boliviano, las tropas enviadas por la Junta de Buenos Aires a la cabeza de Balcarce, Díaz y Castelli, estrechamente colaboradas por contingentes de Chichas al mando de Pedro Arraya, al que se le unieron tropas enviadas desde Tarija, enfrentaron a las tropas realistas comandadas por Córdova. El primer enfrentamiento tuvo lugar el 27 de octubre de 1810 a orillas del río Cotagaita, Balcarce intimó rendición a los realistas fuertemente atrincherados, ante la respuesta negativa se inició el ataque y se combatió por espacio de cuatro horas, y ante la superioridad de las fuerzas realistas los patriotas tuvieron que replegarse hasta Suipacha sin ser perseguidos.
Córdova no supo aprovechar la situación. Permaneció en Cotagaita, en donde se le incorporó Nieto, recién a los dos días envió una columna que se detuvo en Tupiza. Por su parte los patriotas se encontraban ubicados estratégicamente en Suipacha y Nazareno, con el esfuerzo de las tropas del Ejército Auxiliar Argentino, algo de municiones, dos piezas de artillería y su reemplazo de la que se había perdido o se pasó al enemigo, aunque fue poca. Córdova dio alcance a su columna en Tupiza, y desde allí en fecha 6 de noviembre dirigió la siguiente proclama: “soldados del Ejército de Buenos Aíres, el comandante de las tropas de operaciones está a vuestra vista y os habla por este papel, os vamos a atacar en firme y en término que no podéis de ser envueltos, el que me traiga un fusil recibirá 30 pesos, el que venga sin él 15, el que conduzca un oficial le daré 500, el que despreciare mis consejos sufrirá la muerte irremesiblemente”.
La Batalla de Suipacha fue el hecho más glorioso ocurrido en tierra chicheña no sólo por el triunfo obtenido sino porque significó aliciente directo para el levantamiento de Potosí el 10 de noviembre del mismo año, deponiendo de su cargo al Gobernador.
A un año del Bicentenario de la Batalla de Suipacha, primer triunfo patriota en la lucha por la Independencia, es urgente reflexionar sobre lo esencial de ese evento independentista, aunque sólo sea para hacer justicia a la sangre que ofrendaron nuestros ancestros en el campo de batalla. Muchos historiadores han insistido en que lo relevante, la cualidad especial, es el triunfo logrado por un contingente humano integrado por personas criollas, mestizas e indias, tanto altoperuanas cuanto argentinas, participando en el combate en igualdad de condiciones y aportes: tanto en roles de conducción cuanto en el desempeño como tropa de choque y refuerzos, individual y colectivamente.
Los indios representados por la peonada, “la montonera”, el contigente chicheño, jujeño, salteño, los mestizos de Pedro Arraya junto al gaucho Martín Güemes. Todos unidos en un haz de voluntades que garantizó el triunfo patriota sobre el ejército español. Suipacha fue encuentro de hermanos y esto es lo que debe festejarse. Es más, este hecho se conmemora cada año en la población del mismo nombre, provincia Sud Chichas del departamento de Potosí, como siempre; argentinos y bolivianos, gauchos y chicheños se dan el abrazo fraternal de hermanos. Recuerdo que hace años, los salteños venían en caballos, se anuncia que el próximo año, en oportunidad del bicentenario llegarán más de mil granaderos del Ejército argentino para conmemorar esta fecha histórica.
La frontera se une a través del primer grito libertario. La frontera común constituye tanto el primer contacto de múltiples intereses personales, familiares y comerciales, como el punto de confluencia de intereses estratégicos y de seguridad regional. Es así como en la frontera convergen las naturales presiones inherentes a los procesos de integración regional, convirtiéndola en un elemento imprescindible de ésta.
Convencidos de que la frontera común es el eje ineludible de la relación bilateral, promovemos el desarrollo económico, social, sanitario, educativo, cultural y la cooperación e integración regional.
Para el próximo año tendremos una serie de actividades que vayan a repercutir en el desarrollo de Suipacha y Tupiza, por la connotación del 7 de noviembre de 1810 - 2010. Un abrazo fraternal a todos los residentes tupiceños en La Paz, a los chicheños diseminados por todo el territorio nacional y a los que se encuentren fuera de nuestras fronteras. ¡Salud en tu día! “La patria a los vencedores de Tupiza”.
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