Por: Eduardo Kucharsky Asport
¿Por qué nos va mal en la vida?
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“La decisión en el punto de origen decide la dirección de nuestro destino”
Eduardo Kucharsky A. |
• En cada corazón, en cada mente, en cada persona existe una íntima actitud que puede ser positiva o negativa, amorosa u odiosa, sincera o hipócrita, rígida o flexible; el tipo de actitud que un ser humano albergue en su corazón decide su destino y la forma en que experimentará su vida, sus asuntos y sus resultados.
• La decisión de estar de “abuenas” o en estado de discordia con la mente universal, con la providencia, produce una serie de eventos en nuestra vida que pueden ser positivos o negativos; en este aspecto no cuentan las apariencias pues muchísimas personas lucen apariencias de piedad y de espiritualidad y hasta son puntuales con sus prácticas dominicales pero la actitud íntima, interna que hay en su corazón se manifiesta y se seguirá manifestando y solo cuando esa actitud con el universo, con la mente universal o como quiera llamarse a esa maravillosa inteligencia que gobierna y rige el cosmos, solo cuando esa actitud llegue a ser sincera y positiva, las cosas comenzarán a cambiar en el proceso de manifestación de cada persona, mientras tanto, la realidad interna que hay en el corazón de cada persona seguirá su proceso de manifestación y por eso nos va como nos va, la ley de causa efecto y la ley de las consecuencias van dejando sentir su acción de manera constante e inexorable, por lo tanto, si quiere que comience a “irle” mejor, tome la decisión de reconciliarse con el reino espiritual, con el ser universal y para que ese acto de reconciliación llegue a ser efectivo y sincero, recuéstese con tres almohadas, ponga su cuerpo reclinado y bien cómodo, pida que no se le moleste ni se le interrumpa, luego cierre los ojos y vaya soltando las tensiones musculares y finalmente, deje de moverse, deje de pensar y experimente solo paz, calma y quietud y una vez que haya logrado ese agradable y apacible estado, tenga una charla directa con lo infinito, pida perdón por sus actitudes soberbias o negligentes, reconozca su flojera en algunos aspectos pero no se culpe y en esa charla directa pida reconciliarse con el ser universal, con el ser supremo y pida libertad de criterio y de pensamiento para poder recuperar el poder de decidir y de elegir y después de realizar esta charla mental y de despedirse, decida hacer un compromiso para volver a realizar el ejercicio en otro momento, pida ser constante, perseverante y serio en sus compromisos para que se pueda dar cuenta de que, de esa manera, las mejores cosas van pasando y sucediendo en nuestra vida y que nuestras negligencias nos han condenado siempre al fracaso y a la pobreza, nos vemos en el artículo de mañana.
• Afirmación del día: “Cada cual puede quedarse donde está pero no hay reclamos posteriores”.
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