Lenguaje de señas de sordos enriquece
proceso comunicacional en población
(ANF).- La Fundación Inclusión en el Mundo (FIEM) considera que el Decreto Supremo 328 valoriza a las personas con sordera, porque la práctica del lenguaje de señas en las aulas, medios televisivos y actos oficiales enriquecerá el proceso comunicacional en la educación de todos y todas.
Ilse Miranda, presidenta de la FIEM indicó que ahora las autoridades deben empezar a trabajar en la valorización de sordera en el movimiento educativo, para que no se constituya en un proceso sufrido para las primeras generaciones que accedan a las aulas regulares inclusivas.
Explicó que más allá del lenguaje de señas, “la convivencia con personas sordas despierta ese gigante comunicacional dormido, que es nuestro cuerpo”.
“Constantemente nuestro cuerpo se comunica con nosotros y nos comunica con el entorno. Pero los signos que manejamos son aprendidos intuitivamente, no sistemáticamente y no somos plenamente conscientes de los mensajes que producimos”, dijo Miranda.
La convivencia con las personas con sordera se constituye en un proceso de entrenamiento, de creación, pues la persona sorda no sólo se comunica a partir de signos y señas, sino que les confiere sentidos y tonos a éstos con todo el cuerpo.
La información es el dispositivo social de aprendizaje, de apropiación de todo aquello que han ido produciendo las sociedades, por tanto, es un dispositivo de empoderamiento.
Referente a la política inclusiva se pone de manifiesto lo valioso que es para todos comunicarnos con las personas sordas, pues el proceso comunicacional se enriquece cuando existe conciencia en el uso del cuerpo y cuando lo entrenamos intencionalmente para comunicarnos.