Debate: principal pieza de la democracia
Porfirio Zegarra Cazas
El debate, de acuerdo con el diccionario de la Real Academia Española, denota contienda, lucha, combate; en términos concretos implica que dos o más aspirantes a la Presidencia Plurinacional tendrán que verse frente a frente a la vista de un pueblo acucioso de conocer e inquirir los puntos de vista, personalidad, objetivos, programas de trabajo e ideología de cada uno de los candidatos, los cuales deben ser expuestos con sapiencia, didáctica, gramática, ética y cardinalmente concurrir el arte de la oratoria, ésta última fue la llave del éxito para cosechar los votos, conciencias y lauros.
El debate deberá ser llevado a cabo sin complejos por todos los presidenciables, por ejemplo Samuel o Manfred al parecer ya están artillados, predispuestos a descargar sus relámpagos ante un MAS agigantado asimétricamente, untado con el cebo de la Unión Juvenil cruceñista y los nuevos pajpakus; empero Román, Joaquín y Alejo tienen en su haber el arma dialéctica con que podrán confrontar al Presidente Plurinacional, quienes provienen de un solo árbol genealógico. Así por primera vez podría ser visto debatiendo temas de la Administración del Estado, lo cual jamás hubo desde la fundación de la República hasta hoy, llamado Plurinacional. Actualmente las mayorías nacionales no son representadas por ellas mismas sino por los criollos o pseudo izquierdistas que se aprovecharon de la necesidad de esas mayorías, todo esto debe ser aclarado por los mismos caciques candidatos.
En tanto, Evo Morales ostenta a su favor consultores súper astutos que vienen utilizando las mañas del zorro rural, de ofidios, cocodrilos y de los fariseos, análogamente también cuenta con un sinfín de fuerzas de león, o sea que capitalizó en sus manos los cuatro Poderes del Estado, por lo que a su gobierno no hay quien se atreva a contrastarlo, sólo podrían debilitarlo los fenómenos naturales. Poseyendo semejante poder urge que demuestre sus saberes, coraje, lucidez y levante en alto el honor de los aymaras; que responda a las preguntas de sus contendientes y aclare por qué el tan vanagloriado crecimiento económico no llegó a los bolsillos de millares de pobres que piden trabajo, pan y pescado en el campo, en especial en El Alto, engañado por esos patronzuelos de la COR.
De consumarse el debate, el pueblo se sentirá conforme con aquel candidato que defienda sus programas de trabajo, de manera condensada, aplicable, equilibrable, que llegue al núcleo mismo de la población boliviana. Aquí cabe preguntar ¿por qué los oficialistas subestiman el debate? Porque se dan cuenta que el pueblo aymara a través de los debates podría adquirir alto grado de madurez sociopolítica y dejar de adular a Evo Morales, a quien actualmente lo endiosa, le brinda su apoyo sin condiciones y santifica. Pero el adulado con su supuesto cambio no transformó la estructura socioeconómica y, en el peor de los casos, mantiene intacta la superestructura (jurídica, pedagógica e ideológica) a fin de que los nuevos demagogos, discriminadores, se hagan cada vez más burgueses que los ya desplazados del Poder.
Compendiando, el debate es confrontación de ideas, conceptos, entre candidatos del oficialismo y de la oposición; es un instrumento de la Democracia o alimento político, fulgor de rayos solares que alumbra lo hondo de la conciencia social del pueblo y en particular aymara; la mejor linterna que facilita descubrir la verdad o revelar los secretos del Estado simulador y prebendalizador; razones por las cuales los tenedores del Palacio Quemado subestiman el debate, tienen miedo ante las mayorías del país, a las cuales pretenden poseerlas en calidad de servidumbre, o sea como porteros, sargentos o empleados de baja categoría, por ejemplo los terratenientes del antaño utilizaban a los aymaras exclusivamente para labranza de tierras y cuidado de ganado, ahora los pseudo izquierdista convierten a los aymaras o los desposeídos en sus chacras productoras de buenos frutos, de los que a menudo vienen cosechando el alto porcentaje de votos en diversas circunstancias, para sus propios beneficios y nada para los sufridos y votantes. Vale decir que el Parlamento plurinacional debería estar compuesto por la mayoría de los comunarios, pero no los hay, lo cual deberá ser aclarado en el debate o en efecto que se den cuenta los utilizadores.