Algunas inconsistencias
Hernán Zeballos H.
El padrón biométrico ha permitido conocer que el proceso de urbanización del país se acentúa -proceso de evolución histórica normal en todos los países del mundo- de 38%, porcentaje de población rural, según el Censo Nacional del 2002, en la actualidad ésta alcanza tan sólo al 35%. Sin embargo, la nueva CPE divide al país en 36 naciones, y junto con esa división apunta aún más a fragmentar el país, con la posibilidad de las autonomías indígenas, originarias y campesinas, con un enfoque predominantemente rural. Claramente una contradicción totalmente antihistórica. Es más, se ha planteado recientemente la posibilidad de que las ciudades puedan adoptar en algunos sectores de ellas, la aplicación de la justicia originaria. Imaginemos en unos pocos años, a la segunda ciudad en población, El Alto, aplicando su conversión a Municipio Autónomo Indígena con vigencia de la jurisdicción indígena, ya que tiene una población aymara del 80%.
Pese a esa marcada preferencia hacia el sector rural campesino, se sigue adoptando medidas antisector productivo. Es el caso de la carne bovina. Nuevamente se aprueba la medida de arancel cero para la importación desde la Argentina. ¿Qué tal? Bolivia apoyando nuevamente, como tantas veces en el pasado, al sector productivo de la nación vecina, en detrimento de nuestros productores rurales. Todas las naciones, en este momento de crisis internacional, lo que buscan es generar y proteger el empleo. Por lo visto aquí eso no nos interesa, parecería que buscamos seguir exportando gente.
En segundo lugar, se ataca al sector productivo arrocero. Empiezan a reaparecer puestos de venta, en el centro de La Paz, uno ellos en plena Plaza del Estudiante, ofreciendo arroz a “precio justo”. Irónicamente el vendedor es la Empresa “Insumos Nacionales”, ¿son insumos de qué? Esto debe ser atribuible a que la estatal Emapa importó el 2008 arroz de Argentina para abastecer el mercado interno. En el marco del primer Simposio Internacional del Cultivo del Arroz, organizado por la Federación Nacional de Cooperativas Arroceras (Fenca) en Santa Cruz, los productores de este grano manifestaron su preocupación porque tienen en stock más de 50 mil toneladas (un cuarto de la producción nacional) que no han podido colocar en el mercado interno, tampoco exportarlo. ¿Se pretende volver a una realidad en la que comeremos alimentos importados? O a lo que se apunta es que a corto plazo nos den nuestra libreta de racionamiento, como en Cuba, para depender de la voluntad gubernamental para comer, a lo sumo, media docena de productos. ¿Eso es avanzar hacia la seguridad alimentaria?
Otra terrible inconsistencia, empieza a operar Coro Coro, excelente iniciativa e inversión, pero sin licencia ambiental. Esto pese a la nueva CPE que en su artículo 345 establece: “las políticas de gestión ambiental se basarán en: 2. La aplicación de los sistemas de evaluación de impacto ambiental y el control de la calidad ambiental, sin excepción y de manera transversal a toda actividad de bienes y servicios que use, transforme o afecte a los recursos naturales y al medio ambiente”. ¿Qué se está haciendo para evitar la contaminación ambiental desde las minas de COMIBOL hacia áreas rurales? Los ejemplos se pueden multiplicar.