Proyectos Jiru y San Antonio generarían impacto negativo
• Comunidades campesinas e indígenas de esta región amazónica serían las afectadas, debido al elevado riesgo de sus medios de vida y su supervivencia.
• Una represa en Cachuela Esperanza, produciría más de 800 mil watts de potencia (MW), cuando las poblaciones amazónicas, incluida las ciudades principales, precisan un máximo de 20 MW.
La construcción de las dos represas para la electrificación que promueve el gobierno de Brasil ocasionaría daños socioambientales de gran magnitud en decenas de comunidades y más de 20 pueblos indígenas que viven en Cachuela Esperanza.
Ante este hecho el coordinador de la Liga de Defensa del Medio Ambiente (Lidema), Edwin Alvarado, exhortó al Gobierno boliviano para que presente una interpelación ante instancias internacionales, con el objetivo de suspender las construcciones, hasta que no se hayan desarrollado estudios y análisis de riesgo, financiados por el gobierno brasilero, sobre toda la cuenca alta del Madeira y que tomen en cuenta su susceptibilidad ante perturbaciones derivadas del cambio climático, es decir el daño al medio ambiente y la afectación a los pobladores del lugar.
Asimismo, Alvarado, sostuvo que la decisión del gobierno de Brasil es unilateral pues vulnera el derecho ambiental internacional y también no cumple con las normas jurídicas en el aprovechamiento de los ríos en curso sucesivo, tales como: Acta de Montevideo, Resolución de Salzburgo, las normas de Helsinki, la Convención sobre el Derecho de los Usos de los Cursos de Aguas Internacionales para fines distintos a la Navegación, el Tratado de Cooperación Amazónica, entre otros, así como la Convención de Biodiversidad que incorpora el principio precautorio y que fue ratificado por el gobierno brasilero.
En este sentido Lidema, solidarizándose con la preocupación de las comunidades campesinas e indígenas de esta región amazónica, debido al elevado riesgo de sus medios de vida y su supervivencia, insta al Gobierno boliviano al cumplimiento y adopción de una posición firme y consecuente con relación a los intereses de toda una región, interpelando al gobierno brasileño al cumplimiento de los acuerdos internacionales.
IMPACTOS
Alvarado, explicó que otros de los riesgos están relacionadas al incremento de enfermedades generadas por vectores, como la malaria y las alteraciones de los pulsos actuales de inundación, que afectarían a una gran parte de la superficie territorial de la Amazonía boliviana en los departamentos de Beni, Pando y Norte de La Paz, además de los procesos de relocalización de la población afectada, entre otros.
INCUMPLIMIENTO
El proyecto que viene desarrollando Brasil para exportar energía eléctrica por ser una obra de gran envergadura no contempla los impactos socioambientales y por lo tanto llama la atención que la Empresa Nacional de Energía (ENDE) no haya considerado ninguno de los aspectos mencionados, dijo Alvarado.
Explicó que la construcción de una represa en Cachuela Esperanza, cuya producción ascendería a más de 800 mil watts de potencia (MW), cuando las poblaciones amazónicas, incluida las ciudades principales, precisan máximo de unos 20 MW, no es aceptable.
En este caso, se ha incumplido con la elaboración de la Ficha Ambiental, ya que ENDE está realizando el Estudio de Evaluación Ambiental, sobre un supuesto de categoría 1, sin haber definido con exactitud la ubicación de la presa y, por lo tanto, sin conocer los efectos reales del remanso hidráulico en la montante, que podrían provocar la desaparición de la población de Cachuela Esperanza, además de otros impactos sobre poblaciones y comunidades de las cuencas de los ríos Beni y Madre de Dios.
Otro elemento que causa gran preocupación es la condición del río Beni, que aporta con la mayor cantidad de sedimentos a la cuenca del Madera, y se teme que la represa de Cachuela Esperanza termine cumpliendo un rol de reservorio o retén de los mismos, acortando su vida útil. Además, esta represa ocasionará un triple represamiento de la cuenca, ampliando los riesgos de impacto por inundación sobre territorio boliviano que causarán las represas de Jirau y San Antonio.