Un empresario digno de imitar
Remy Solares Angulo
El nombre de un empresario digno de imitar es Eloy Saturnino Vela Cruz. Nació en el Norte de Potosí y muy joven se trasladó a la ciudad de La Paz, donde inició sus tareas empresariales diversificando sus actividades de orden comercial, industrial y de servicios. Sin recurrir a la ayuda política circunstancial, enfrentando dificultades logró honestamente, con su propio esfuerzo, constituirse en un empresario próspero, beneficiando a Bolivia con importantes aportes e inversiones económicas, respetando las normas jurídicas nacionales e impositivas. Ha impulsado el desarrollo empresarial privado, decidiendo un futuro autónomo con marcada productividad.
Sus conocimientos en metal mecánica los adquirió en la República Argentina. Desde adolescente trabajó con varias empresas en este rubro.
En la década de 1960 en la ciudad de El Alto instaló la fábrica de ventanas de aluminio “Favental”, para microbuses, luego de ser proveedor de muchos accesorios para la primera planta de carrocerías de estos motorizados, con la firma “Camena” de la Argentina. En la década de 1970 Eloy Cruz fundó la segunda planta industrial “Icametal” en El Alto, también para construcción de carrocerías y otros accesorios, constituyéndose en un pionero en la metal mecánica, no sólo en El Alto sino en todo el país, ya que de estas dos plantas industriales surgieron muchas otras pequeñas empresas que a la fecha se encuentran gerentadas por ex trabajadores de estas plantas.
Actualmente ha estructurado un Centro Educativo de Formación Integral “CEFI” y varias empresas de metal mecánica, administradas por sus descendientes. Ostenta varios diplomas de instituciones nacionales e internacionales.
El área de influencia de sus actividades es extraordinaria ya que con iniciativa personal y familiar ha expandido su experiencia adquirida con sacrificio y entereza, sin recurrir a los favores políticos de ningún Gobierno.
Considero que el país le debe un reconocimiento porque es forjador de una conducta digna de imitar. Bolivia requiere de hombres honestos y orientadores en el campo empresarial, que puedan en el presente y en el futuro visualizar el porvenir nacional y contribuyan al desarrollo del país.
Bolivia requiere casos como del empresario Eloy Saturnino Vela Cruz, para su progreso, prosperidad y grandeza.
Este ejemplo del empresario Vela Cruz señala el camino más adecuado para acabar con la mezquindad de algunos que tan sólo hacen inversiones al calor de las circunstancias políticas y bajo el tráfico de influencias.
Ojalá Bolivia, como dijera un gran pensador político, se constituya en un país de pequeños empresarios, para dejar de ser pobre y atrasado y cambiar radicalmente, logrando reservas económicas y morales con actividades como las aplicadas por el empresario Vela Cruz
A la juventud boliviana este meritorio empresario le aconseja trabajo, estudio, austeridad y cumplimiento en las responsabilidades. Buscar el éxito y no esperar que la suerte y el éxito nos busquen.