La pugna electoral sin plan de gobierno ni contenido ideológico
Jaime Lanza P.
Derechas e izquierdas inmersas en el proceso electoral sólo atinan a repetir dogmas y auspiciar voracidades tratando de conseguir el voto ciudadano, mediante el cohecho mimetizado en dádivas, que van desde bonos hasta dinero entregado a los que se encuentran en la marginalidad económica, que aceptan los centavos de la opulencia izquierdista gubernamental o la propina de la oposición neoliberal, en la mayoría de los casos de ambas.
Hoy los partidos políticos son organismos vegetativos, una expectativa dispersa, ideológicamente indefinida, sin una propuesta económica, política, social y judicial que informe un sistema de gobierno. Una cúpula dirigente que carece de estructura social consciente. Asimismo el híbrido socialismo del Siglo XXI, apéndice del marxismo leninismo genocida importado; frustrado en su propósito de realizar el cambio, la revolución, trata hoy de convencer desesperantemente que es el único instrumento político capaz de realizar el cambio, la revolución.
Asimismo, el capitalismo neoliberal, explotador y materialista sin doctrina ni ideología, sólo con intereses, se aferra desesperadamente a un pasado de privilegio y discriminación, sin detenerse a meditar en que el cambio de las marginantes, caducas y centralistas estructuras del presente, constituye una necesidad sociológicamente determinada, para realizar la Nación, edificar un socialismo participativo, construir la Nueva Sociedad más solidaria, participativa, e integralmente democrática, para lo que es necesario crear en la estructura del Estado Nacional los mecanismos de participación política, económica y social para que la comunidad organizada participe en los procesos de toma de decisiones históricas, con la autoridad y funciones que garanticen su ejercicio democrático y la vigencia de todos los derechos ciudadanos, en especial el de su participación en la propiedad de los medios de producción sobre la base del sistema cooperativo y el de auto-gestión.
En el presente derechas e izquierdas y el populismo constituyen el cortejo fúnebre de los residuos, que se niegan a ocupar su lugar en el cementerio de las ideologías del pasado de un mundo en bancarrota.
La comunidad nacional debe desahuciar el engaño de la impostada revolución de hoy, para emprender la lucha por el cambio y darle a la revolución el poderoso factor de irreversibilidad y la fuerza motor de su participación para concretar la revolución.
En la participación integral de la comunidad organizada en los procesos de toma de decisiones está lograr la realización de la Nación, y su proyección hacia los niveles superiores de un desarrollo armónico y sostenido, cuyos logros proporcionen mejores niveles de vida a todas y cada una de las familias bolivianas, para hacer de Bolivia una Nación engrandecida, renovada, fuerte y participativa.
Proponemos la creación del nuevo Estado Boliviano, la construcción de la nueva Democracia integralmente solidaria y participativa, la edificación del socialismo participativo, el que consideramos como el derecho que tiene la comunidad organizada a la autoridad y funciones que le otorguen las atribuciones de poder necesarias, para intervenir en los procesos de toma de decisiones y acuerdos históricos, desde diferentes medios e intensidades. A participar en la propiedad de los medios de producción en el marco del cooperativismo y la auto-gestión que informan nuestro sistema económico participativo. A recibir las atenciones de un Seguro Social de Educación, Vivienda, y Salud. Sin discriminación alguna. Al goce de las libertades y los derechos ciudadanos, en el marco de la Nueva Democracia integralmente participativa y solidaria, lo que se concretará a través de los mecanismos de participación que se establecerá en la nueva estructura de Poder Estatal. Participación integral y democrática que Falange Socialista Boliviana instaurará con la creación del Nuevo Estado Boliviano.