Unasur sin definiciones sobre bases
Presidente de Colombia defiende pacto militar con Estados Unidos
El presidente colombiano, Álvaro Uribe, se dirige a sus homólogos suramericanos durante la cumbre de Unasur en Bariloche. |
• Acordaron respetar los principios de OEA y ONU, que velan por el derecho de la soberanía y la autonomía de cada país.
Argentina, (Agencias).- El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, defendió férreamente ayer la decisión de su país de permitir a Estados Unidos el uso de bases militares para combatir al narcotráfico, en una tensa cumbre en la que soportó críticas de sus pares de izquierda.
Los roces entre los mandatarios se dieron a pesar del esfuerzo de países como Brasil, Chile y el anfitrión Argentina para que el encuentro de urgencia sirviera para aplacar la crisis política regional que desató el nuevo pacto militar entre Bogotá y Washington.
Buenas intenciones
La cumbre, que duró unas siete horas, terminó con una declaración formal de buenas intenciones que evitó tocar el espinoso tema del acuerdo militar y que hasta provocó abiertos roces entre los mandatarios por su redacción. La extensión de la cumbre irritó al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
En la reunión Uribe acusó a Venezuela de albergar a líderes de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Bogotá sostiene que la ampliación de su cooperación militar con Washington es un refuerzo del programa ya existente de lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. En tanto, el mandatario ecuatoriano, Rafael Correa, no ahorró críticas contra el acuerdo militar impulsado por Colombia.
Soberanía
Pese a las largas horas de discusión y densas ponencias por parte de varios presidentes, que acudieron a Argentina a dialogar sobre el acuerdo que le permitirá a Estados Unidos utilizar al menos siete bases colombianas, se llegó a un consenso sobre varios puntos.
Se acordó respetar los principios de la Organización de Estados Americanos y de las Naciones Unidas, que velan por el derecho de la soberanía y la autonomía de cada país. Los cancilleres y ministros de Defensa de los países, así como delegados de la OEA, se reunirán en la primera quincena de septiembre para el análisis del llamado “libro blanco”.
Llamado a la calma
La presidenta argentina, Cristina Fernández, debió interrumpir el debate entre los mandatarios para pedir calma. “Debemos conciliar (...) su proyecto de cooperación con Estados Unidos; y debemos lograr que sus vecinos tengan la certeza que ese acuerdo no va a afectar la seguridad y la institucionalidad en sus países”, dijo la mandataria dirigiéndose a Uribe.
En tanto, Lula se quejó de la cantidad de discursos. “No tenemos el derecho de pasar un día entero discutiendo (...) Es como si hubiéramos tenidos dos reuniones”, afirmó irritado.
CLIMA DE IRRITACIÓN
Como represalia al pacto militar, Venezuela amenazó, en días pasados, con romper relaciones con Colombia, al tiempo que suspendió sus claves importaciones del vecino país.
Bogotá respondió denunciando a Caracas ante la Organización de Estados Americanos (OEA) por inmiscuirse en sus asuntos internos, en una pelea que hizo reverdecer las grandes diferencias ideológicas en Sudamérica.
Colombia es el aliado más cercano que tiene Estados Unidos en la región y sus políticas suelen ser blanco de los ataques retóricos de Venezuela, que encabeza una corriente radical socialista identificada con el antiimperialismo en la que también militan Bolivia y Ecuador.
EXPLICACIONES
El presidente de Colombia, había viajado a Argentina con la consigna de explicar los alcances de una iniciativa que también causó escozor a Brasil, aunque Lula había adelantado que nunca se va a permitir convocar a un presidente a una reunión para colocarlo en el lugar de los acusados.
El Mandatario brasileño afirmó que insistirá en su pedido de que su par de Estados Unidos, Barack Obama, se reúna con los jefes de Estado de la Unasur para discutir la relación con Washington. En la reunión, el presidente de Bolivia, Evo Morales, también llamó a rechazar el acuerdo militar; pero el mandatario de Perú, Alan García, recordó el daño causado por el narcotráfico y la guerrilla a Colombia.
El estallido de la crisis también es una prueba para los incipientes esfuerzos de Obama por mejorar la relación con América Latina, que históricamente estuvo marcada por la desconfianza.