La CPE patriarcal del MAS en elecciones
Juan José Chumacero Zurita
El carácter patriarcal de la nueva Constitución Política del Estado, aprobada de forma irregular por una mayoría de asambleístas varones del MAS, no había sido casual. Esto se comprueba por una inusitada declaración de una principal dirigente y además fundadora del MAS, la Sra. Leonilda Zurita que patética anuncia su incompetencia como representante y candidata para las elecciones futuras, como queriendo convencer al soberano de que los hombres del MAS sí lo están.
En consecuencia, no hay equívoco, la CPE es patriarcal, porque cuando del Gobierno se trata, siempre surge la figura de Evo Morales Aima y su entorno varonil, de hecho, ¿dónde quedó la “equidad de género”, principal bandera del Gobierno? Es lamentable pero S.E. ¡promete mucho y cumple poco!, y este “poco” se patentiza en la “embriaguez” al soberano con su entelético “cambio” ¿pero cuál? El soberano debe percatarse de una buena vez por todas, que el “cambio” propuesto por el MAS sólo es el eco de la tendencia “modernista” que a nivel mundial se está imponiendo para superar la crisis (coyuntural) del capitalismo imperial como una “nueva” forma de explotación y expoliación, ya no de la plusvalía de los trabajadores, sino de los recursos naturales, de la ecología, de los ecosistemas, etc., que los ideólogos de la globalización lo exponen de una forma más sutil. ¿Acaso es gratis cuando la ONU, recién ahora, habla de derechos indígenas? ¿Es gratis que este mismo organismo internacional observe el gasto que pretende hacer Morales Ayma para la compra de armamento cuando la pobreza en Bolivia es lacerante? En consecuencia, con o sin Evo Morales el cambio era ya un hecho.
Por ello la CPE connota este modernismo, por ello el patriarcado en este documento debe preocupar a las militantes del “socialismo del Siglo XXI”. Entonces, ¿sobre qué bases ideológicas se ha fundado el MAS? ¿Cómo es posible que una dirigente masista reconozca su incompetencia? ¿Acaso no se da cuenta que con esta actitud está subestimado a las mujeres campesinas?, en definitiva, es una desconsideración y una falta de respeto a las mujeres bolivianas. Sin embargo, la cosa no queda ahí, la pregunta es ¿renunció o la hicieron renunciar? ¿Ella, realmente, asume y reconoce su falta de preparación? De hecho, me resisto a creer lo último. Creo sinceramente que más pronto que tarde, al igual que los fundadores del MAS Román Loayza o Filemón Escobar, etc., dirá su palabra. Lo objetivo es que el patriarcado de la CPE impone que la autoridad de los varones sea incuestionable.
Esta renuncia patética e injustificada de la Sra. Leonilda Zurita, por “extrapolación”, como diría un alto funcionario del Gobierno, está reconociendo y justificando la incompetencia del MAS y por ende de sus cuadros y dirigentes. Llama la atención que justo cuando se avecinan las elecciones de diciembre esta señora de pronto se dio cuenta de su incompetencia política, ¿sólo los “hombres” y no así las mujeres pueden garantizar la “revolución cultural”? ¿Acaso esta dirigente no tuvo destacado papel en los cuatro años de gobierno del MAS? ¿Las mujeres no fueron parte de las acciones pacíficas y violentas que S.E. utilizó para imponerse, forzando los hechos ante la ausencia de un proyecto y programa gubernamental?
Lo humillante es el maltrato a las mujeres de los “pueblos indígena originarios campesinos”, de hecho este “reconocimiento” inhibe y frena cualquier postulación de las mujeres en las elecciones de diciembre. Por ello con una grotesca falta de equidad de género, las mujeres del MAS han declinado ante la autoridad de los varones en franca contradicción con el Art. 147/I de la actual CPE que dice: “En la elección de asambleístas se garantizará la igual participación de hombres y mujeres”, citar otros artículos con igual acepción es vano. Entonces ¿esta CPE que denota respeto y equidad con las mujeres es pura demagogia? ¿Qué va a suceder con las mujeres masistas en el futuro inmediato? No sería raro que esta dirigente después de las elecciones reconozca su “preparación” y retorne a las lides sindicales y políticas. Mientras tanto, el patriarcado del MAS, al igual que en el pasado inmediato ocurría con los partidos tradicionales, define la condición política de las mujeres
De hecho, entonces, el patriarcalismo es el verdadero matiz de la CPE que justifica la “tendencia modernista” para no desencajar con los organismos internacionales, de los cuales muchos de ellos obedecen las directrices del imperio. En definitiva, este patriarcado se traduce en la “exclusión” de las mujeres campesinas de las futuras elecciones, muy parecido a lo que ocurría en el incario. En el incario la diferencia estaba marcada fuertemente en el ámbito de la vida social, económica y política, donde la mujer no tenía derecho a ser escuchada ni opinar, mucho menos a elegir, su papel era con la familia, debido a la división del trabajo.
Estas desigualdades que el MAS prometió superar con la implementación de la equidad de género a través de un justo y correcto trato a las mujeres fue un sainete. Por lo tanto, los roles sociales entre varones y mujeres están definidos: sólo los hombres administran el poder: no por nada Evo Morales es una autoridad inquebrantable y “gran señor” frente a las personas del “populus”. En consecuencia, estas actitudes antiguas para el MAS no son sujeto de “cambio”, por eso se determina que las mujeres del “socialismo del Siglo XXI” son incompetentes para la revolución.
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