También por falta de mercado
Inseguridad jurídica frena
inversiones productivas
La producción nacional requiere mercados y Los inversionistas seguridad jurídica. |
• La pequeñez del mercado interno no incentiva a que haya nuevas iniciativas económicas, y tampoco tiene alternativas para vender productos en el exterior por la falta de compradores.
La inseguridad jurídica que vive el país frena la inversión productiva. La incertidumbre sobre la propiedad de la tierra y los avasallamientos que se registran en centros mineros desaniman a los inversores.
Tres economistas señalan que la incertidumbre jurídica ahuyenta la inversión privada, los empresarios tienen temor de no recuperar su capital por falta de garantías que ofrecen las autoridades nacionales.
A pesar de la banca de segundo piso que implementó el Gobierno, como el Banco de Desarrollo Productivo, los nuevos inversores no pueden acceder a los créditos.
Según Alfredo Seoane, coordinar de Maestría en Relaciones Internacionales e Integración del CIDES, en época de crisis, como la que se vive, la inversión privada es significativa, mientras los programas públicos no se ejecutan en su mayoría, a pesar de ello se ahuyenta a los capitales nacionales e internacionales.
Pero también la situación económica del país, con la falta de acuerdos comerciales y sumada la pequeñez del mercado interno, no es atractiva para nuevos emprendimientos.
Para Alejandro Mercado, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Financieras, el ambiente económico es determinante para atraer nuevos inversores.
Bolivia se ha cerrado a los mercados tras la decisión del Gobierno de no negociar tratados de libre comercio, y de manejar una política internacional errada con potenciales compradores, como es el caso de EEUU.
“Nuestra economía es cerrada y no tenemos mercados afuera”, señala Mercado al recordar que el cierre de la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas y Erradicación de la Droga (Atpdea) desanima a los inversionistas.
La pequeñez del mercado interno no incentiva a que haya nuevas iniciativas económicas, y tampoco tiene alternativas para vender productos en el exterior por la falta de compradores.
Napoleón Pacheco, director de la Fundación Milenio, señala que el mercado local se ha reducido, las empresas no pueden vender sus productos porque la gente ya no cuenta con suficientes recursos, ya que lo destina a adquirir sólo lo necesario.
CONTEXTO INTERNACIONAL
Por otra parte, la crisis financiera internacional, cuyo origen fue en Estados Unidos, todavía no cesa y algunas economías han ingresado en recesión y otras se han desacelerado, como la boliviana.
Los mercados considerados grandes dejaron de comprar algunos productos y sólo adquieren lo necesario, lo que afecta a las naciones en desarrollo, que reducen sus exportaciones y sus ingresos.
Las inversiones privadas también han disminuido por la incertidumbre económica que se registra, lo que ha frenado la generación de empleo, y más todo lo contrario ha ocasionado despidos masivos.
Bolivia no está al margen de ese panorama, ya que la suspensión del Atpdea también ha provocado miles de desempleados y el cierre de emprendimientos económicos.
Todavía no se recupera por la falta de mercados para la mercadería que se vendía a Estados Unidos. Venezuela determinó comprar la producción nacional en reemplazo del estadounidense, pero el poder adquisitivo de los habitantes de este país caribeño no es similar al de los norteamericanos.
Además que se tropezó con trámites burocráticos para pagar por los productos exportados a Venezuela.
A eso se sumó Brasil, que el pasado fin de semana emitió un decreto para adquirir textiles bolivianos, pero la venta deberá esperar entre cuatro a seis meses, hasta que termine los trámites administrativos.
Mientras Chile, Perú, Colombia, Ecuador, Brasil y Argentina tienen acuerdos comerciales con países de otros continentes, Bolivia se aísla del mercado mundial al no ingresar en negociaciones económicas.
Ese panorama negativo ahuyenta a los inversionistas privados porque no tienen mercado seguro para su producción.