Vivimos en un estado de pluriembustes
Alejandro Mallea Morales
Sin olvidar que en los últimos 50 años pseudo políticos a su turno han demostrado todas sus habilidades para enriquecerse a costa del pueblo, tampoco podemos negar que en los últimos tres años y medio hemos soportado el despotismo con que se ha manejado los asuntos públicos.
Todo el embrollo propiciado por el actual gobierno, comienza con el trillado slogan de “cambia y cumple”, pero ese cambio es conveniente para los gobernantes, nefasto para nuestro pueblo, además que elllos están cumpliendo todos sus caprichos. Estos demagogos populistas mienten al decir que “el poder es de los indígenas y campesinos”, seguidamente lanzan el “Plan Nacional de Desarrollo para el MAS” de cuatro pilares: Bolivia productiva, generadora de excedentes, generadora de empleo e ingresos, con infraestructura y servicios productivos; Bolivia digna, con protección social en salud, educación, justicia, defensa y seguridad ciudadana; Bolivia soberana, para la recuperación del mar, cambio en el estatus de la coca, mejoramiento del servicio exterior, diversificación de las exportaciones; Bolivia democrática, promover la democracia participativa a los indígenas, campesinos y movimientos sociales, para que ellos tomen decisiones políticas, sociales y económicas, a fin de establecer la “transparencia” en el manejo del aparato estatal, promover la “descolonización” de todo lo que no es de su gusto (posible descolonización de la chola paceña), implantación del yatirísmo científico para el bienestar de los gobernantes. A ese sesudo plan se suman otras falacias como: “prohibido mentir, prohibido robar”, cero corrupción caiga quien caiga, reducción de la pobreza, control a la producción de cocaína, suprimir los gastos reservados, cero nepotismo, en fin, anular el intelecto.
Alguien acotaba, está en marcha la revolución aymara, por eso ante la crisis mundial nuestra economía está blindada, no necesitamos inversiones ni tecnología extranjera porque nuestras reservas internacionales nos bastan. Con osadía el Presidente decía: “A estos k‘aras les vamos a enseñar lo que es gobernar, no somos vengativos por eso, en nuestro gobierno no habrá un solo muerto”, “vamos a liquidar el neoliberalismo, el capitalismo y la globalización”, más fácil, jamás.
Existe otro plan de farsas elaborado y controlado por asesores cubano – venezolanos que comienza con la “nacionalización” o confiscación de las empresas relacionadas con explotación y producción de hidrocarburos, incluidas las empresas no afines a sus intereses; las campañas para las consultas nacionales a conveniencia del MAS; el montaje y seguimiento de asesinatos, y fábulas sobre auto atentados y terrorismo, eliminación de los poderes del Estado que fastidien al ejecutivo; la actuación de la Asamblea Constituyente, cuyo trabajo no fue concluido; la redacción y aprobación de la Nueva Constitución Política del MAS, y posible elaboración de las leyes para su aplicación; planificación y ejecución de todas las donaciones económicas y otras especies provenientes de Irán y Venezuela; organización y control de actividades de los movimientos indígenas y campesinos.
Tienen bajo vigilancia la participación del pueblo en las próximas elecciones generales.
El clásico divorcio entre el discurso y la realidad cuenta con la incultura, indiferencia y el oscurantismo de gran parte de la población. Con esas ventajas hacen de la “mentira repetida” su arma predilecta, que los comunistas, izquierdistas no comunistas y los populistas adoptan para acreditar sus sofismas ideológicos. Alguien decía que el intelecto y el conocimiento son inútiles ante la mentira, como primera fuerza que dirige al mundo.
El uso y abuso del poder, sin parangón en nuestra vida republicana, han liquidado nuestra moral, dignidad, soberanía, justicia, libertad, paz y las esperanzas del boliviano, sumiéndolo en zozobra, escepticismo e inquina entre nosotros. Pero no debemos distraernos con más farsas o trivialidades, como la llamada wiphala, porque existen entre otros dos asuntos de importancia y preocupantes para el colectivo nacional, como:
- “La Nueva Constitución Política del Estado Plurinacional”, por tratarse de un documento imperfecto y amañado, pero aprobado de manera ilegal e inmoral, cuya aplicación sería un atentado contra la dignidad, democracia, justicia, libertad y soberanía del soberano.
- Otro asunto peligroso es el “narcotráfico”, una bomba de tiempo que aparentemente tiene la protección del Gobierno, en desmedro y desprestigio de la sociedad boliviana, ante la comunidad internacional.
Por lo tanto, es obligación de todo boliviano meditar sobre la realidad de nuestro país. A manera de reflexión, con convicción me atrevo a decir que en los últimos tres años hemos retrocedido irremediablemente, de manera integral, para contento de nuestros vecinos territoriales y peor aún, hemos alcanzado total desprestigio en el contexto internacional. En consecuencia sería un absurdo tropezar con las mismas piedras.