Hogar Carlos de Villegas en los tiempos de la Guerra del Chaco
El Hogar Carlos de Villegas sobrevivió a la crisis económica de los años 40’. |
• El trabajo de formación y educación caracterizan a la Sociedad Protectora de la Infancia.
Durante los años de la Guerra del Chaco la “Sociedad“, que se encontraba a cargo del Hogar Carlos de Villegas, confrontaba una fuerte crisis económica, que se pensó inclusive en cerrar esta entidad de beneficencia y proceder al pago de las deudas, con la venta de sus bienes, dijo la escritora María Angélica Kirigin, quien actualmente escribe un libro sobre esta reconocida institución.
El trabajo de formación y educación que caracterizaba a la Sociedad fue reconocido por el Ministerio de Salubridad y Previsión Social, que promovió la construcción de una escuela para los huérfanos de guerra.
En una situación de crisis, cuando todo hacia prever el cierre del Hogar, la señora Esther Villalobos de Carrasco, tomó las riendas de la Sociedad Protectora de la Infancia e inició una campaña para conseguir contribuciones y organizar eventos para recaudar los fondos necesarios e imprescindibles.
Acudió también a la prensa para conseguir ayuda, con la convocatoria a nuevos socios contribuyentes. De manera paralela, otros eventos facilitaron la recolección de recursos para la ampliación de la sala cuna, la construcción del solario, la implementación de mejoras sustanciales en el piso del dormitorio de las niñas mayores y el pintado del edificio.
El Gobierno central se hizo eco de las necesidades planteadas y facilitó una partida presupuestaria, que coadyuvó al cumplimiento del objetivo. “Pese a la magnitud de las dificultades se logró superar el déficit una vez más”, dijo.
A mediados de la década de los 40’, había dos salas cuna, el kinder estaba dotado de mobiliario para 30 bebés, en el dormitorio grande de varones había 22 camas, en el mediano otras 18, mientras que otros dos dormitorios tenían 22 catres cada uno.
Los otros ambientes: enfermería, baño de cuna, solario, repostero, comedor y cocina estaban medianamente amoblados.
También, se pidió a los socios una cuota extraordinaria de 10 bolivianos y el Prefecto del Departamento, de ese entonces, consiguió un aporte del Poder Ejecutivo de 4.699.45 bolivianos y un subsidio del Banco Central, que permitió solucionar el endeudamiento que se tenía con esa entidad.
Todas estas acciones derivaron en un superávit de 8.000 bolivianos, como fondo de reserva, que permitió ampliar la sala cuna y construir un solario.
Por otro lado, se cambió el muro derecho de la casa que amenazaba con desplomarse y el piso del dormitorio de las niñas mayores, que se había hundido; además se pintó todo el edificio.
ANTECEDENTES
En 1909 La Paz conmemoró el primer centenario de la Revolución del 16 de Julio con la inauguración de importantes obras de ornato y servicio público, que darían una nueva fisonomía a la ciudad.
La entrega del monumento a Murillo, la Asistencia Pública, la reconstrucción del Teatro Municipal, la reforma del Paseo El Prado, la apertura de las avenidas 6 de Agosto, Montes y el servicio de tranvías eléctricos, fueron parte del programa conmemorativo.
Con el crecimiento de los barrios y la creciente migración interna, sobrevino la precariedad de las viviendas, la falta de trabajo, el aumento en el número de indigentes y mendigos.
A esta etapa de la vida citadina corresponde la fundación de la Sociedad Protectora de la Infancia y del Hogar Carlos de Villegas.