Controversia Bolivia-Chile
Antonio Bazoberry Q.
La solución de la controversia existente entre Bolivia y Chile, sobre la propiedad y naturaleza de las aguas captadas por canales artificiales en los bofedales del Cantón Quetena de la Provincia de Sur Lípez del Departamento de Potosí, sólo será posible lograr siempre que los vicecancilleres de Bolivia y Chile visiten personalmente el terreno localizado en la región.
Al venir del campamento de la Reserva Abaroa, junto a Laguna Colorada o del Salar de Uyuni, podrán observar dunas de arena y monumentos naturales de piedra volcánica erosionadas en forma de un árbol y cabeza de aguila.
Al bajar hacia los bofedales, localizados en el fondo de una hondonada cubierta con un manto verde de bofedales, notarán que la parte perimetral tiene un color amarillo, signo de que se van secando debido a que la altura de los depósitos de aguas fósiles va bajando por la extracción de agua y que, de seguir explotándolo en forma indiscriminada, el agua fósil podría desaparecer por ser un recurso natural no renovable.
Luego, después de haber recorrido el terreno a lo largo del canal artificial, localizado en una cuenca geográfica del Quetena, los asesores les dirán que en este tipo de cuenca no se produce el fenómeno natural del “ciclo hidrológico” porque no hay evaporación de agua de ríos o lagos, como tampoco evapotranspiración de bosques. Ellos conocen la región desértica donde no llueve y no se encuentran elementos básicos para la formación del ciclo hidrológico, consistente en la evaporación de aguas superficiales y evapotranspiración de la foresta para formar nubes que se condensan y por cambio de temperatura el agua cae a la superficie terrestre en forma de lluvia, para luego repetirse en la misma forma, como un ciclo cerrado.
Por explicaciones de los asesores técnicos, los visitantes conocerán mejor la cuenca geográfica del Quetena exenta de lluvias que se diferencia con una cuenca hidrográfica conformada por un sistema hidráulico donde llueve.
Evidentemente, en una cuenca hidrográfica internacional existe una interconexión física entre dos Estados, pero eso no sucede entre Bolivia y Chile, por estar interrumpidos en su continuidad territorial por la Cordillera Occidental.
Esta es otra prueba que aclara la controversia entre Chile y Bolivia frente a la imposibilidad de que en el Cantón Quetena exista un río internacional de curso sucesivo que ingrese a territorio de Chile en forma natural.
Otro antecedente que compete a una cuenca hidrográfica, que no existe en el Cantón Quetena, es la presencia de quebradas por donde corre agua temporalmente. Mientras que en otras, las aguas corren en forma permanente, clasificadas como ríos o riachuelos, y que al juntarse en un solo curso, los materiales erosionados, como piedra, arena y sílice, se depositan en el fondo del cauce a medida que el agua pierde velocidad. Por ello, en la región del Quetena no existen huellas de cauces de ríos.
En áreas donde no corre agua superficial, como en el Quetena, no hay posibilidad de encontrar aguas subterráneas, por ausencia de aguas superficiales que se infiltren en el subsuelo.
En consecuencia, las aguas que afloran en la superficie del Quetena, se las ha clasificado como aguas “fósiles”, que según estudios del Servicio de Geología y Minería (Sergeomin), son depósitos de agua fluvioglaciales ocurridos hace más de 10.000 años.
Otra experiencia interesante que serviría a los vicecancilleres que visiten el terreno, será tomar en cuenta que ya se hizo medidas del caudal escurrido en el canal artificial hace más de 90 años, que les sugiere no pensar en continuar estudios técnicos con la Comisión Mixta en los próximos cuatro años.
Si tomamos como promedio 0.281 M/seg. medidos en Bolivia durante 75 años, este dato consensuado con Chile, puede ser la base para que Codelco de Chile y los propietarios del Ferrocarril de Antofagasta paguen la suma de US$ 797 803,470.00, por el uso de aguas bolivianas durante 100 años (1908-2008), considerando US$ 0,90 por metro cúbico.
Se sabe que en el terreno a lo largo del canal artificial, los empleados del ferrocarril de Antofagasta instalaron en el lado boliviano vertederos rectangulares y triangulares apropiados para medir el flujo de agua en pequeños canales abiertos y los obreros construyeron un tanque de cemento para almacenar agua canalizada en los bofedales. Pero luego, posiblemente por instrucciones de sus jefes, desmantelaron el tanque para sustituirlo por otro localizado en territorio chileno, junto a una caseta que sirve a empleados chilenos que registran para controlar el flujo y la cantidad de agua que se lleva hasta la presa de Inacaliri (Chile).
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