A consecuencia de las demoliciones
Desalojados de Kaliri están desamparados y en la intemperie
Desalojados de kaliri. |
• A casi un mes de las intervenciones municipales, el drama social se incrementa.
Pernoctando en bajas temperaturas a la luz de la luna y con plásticos que les sirven como muros se encuentran más de 40 familias de supuestos loteadores de la zona de Kaliri, que hace tres semanas fueron desalojados porque sus predios rústicos estaban sobre terrenos municipales.
El pasado 4 de junio alrededor de 800 efectivos policiales y funcionarios de la Guardia Municipal procedieron al desalojo y la demolición de aproximadamente 80 predios rústicos en Bolognia y Kaliri de la zona Sur.
El operativo se repitió por segunda vez el 17 de junio, en el sector 20 de Abril en el que se demolieron 14 predios, 15 en Irpavi y se retiraron seis refugios precarios que los damnificados de la primera intervención improvisaron para pasar los días.
SIN PROYECCIONES ESPECÍFICAS
Luego del segundo desalojo, Juan Del Granado dijo que los terrenos recuperados están destinados para áreas de equipamiento que de acuerdo a planificación participativa beneficiarían al área de salud, educación o para espacios deportivo-recreacionales, sin embargo, aún no se tiene proyecciones específicas.
ADMITEN ILEGALIDAD
Muchas de las personas a las que se les acusa de loteadores niegan serlo, admiten que no compraron los terrenos y que construyeron de forma ilegal, pero que lo hicieron porque sus fuentes de trabajo estaban cerca y no tenían dónde dormir.
En recorrido efectuado por EL DIARIO en la víspera, se recogieron diferentes historias de boca de los mismos desalojados, sin embargo, la común es que se quedaron prácticamente en la calle, sin protección, lamentaron que el alcalde Del Granado, haya realizado este operativo sin previo aviso.
“Debería advertirnos para que nos vayamos, nunca nos han llegado comunicados como ellos han dicho, y es mentira que sólo hemos construido en el último año, nosotros teníamos nuestros ‘cuartitos’ hace más de cinco años y no para venderlos o alquilarlos sino para vivir” dijo Mery Jaúregui.
UNA HISTORIA MÁS
En una habitación improvisada donde apenas entraba un catre mediano y una mesa pequeña, vive doña Mery Jáuregui con sus cuatro hijos y su esposo que sólo llega por las noches ya que todo el día pasa trabajando como albañil.
Con lágrimas en los ojos recuerda aquel día en la que la desalojaron. “Ese día no sabía qué hacer, estaba como tonta, mi esposo ya se había ido a trabajar, al ver tantos policías me he asustado, no sabía si recoger mis cosas o agarrar a mis hijos que gritaban del susto” recordó.
Lamentó que el Gobierno Municipal les haya desalojado precisamente en este tiempo de helada. “Todas las noches mis hijos lloran por frío y por miedo ya que no tenemos luz ni agua, ni siquiera ya quieren ir a la escuela porque todos sus libros y sus cuadernos se han perdido en el desalojo. Si fuéramos loteadores, como nos dicen ya nos habríamos ido a otro lado o por lo menos estaríamos pagando alquiler, pero nosotros sólo ganamos para comer”, concluyó la acongojada mujer.
Como ella, más de doscientas personas viven un drama social en los alrededores de Kaliri y piden atención del Gobierno.