El Colegio “Franciscano” de Potosí en su centenario de creación
Angel Castro Santos
Hablar de la Villa Imperial de Potosí, como cuna de sucesos extraordinarios que concitaron la expectativa mundial, resulta ser tarea comprometida y no muy fácil de desentrañar debido a su multifacético contenido de acontecimientos que maravillaron a propios y extraños, llegándose a calificar a todo aquello que deslumbra y enaltece con la frase: ¡Vale un Potosí! ¡Non plus ultra!...
Ultimamente en esta realidad histórica que caracteriza a Potosí, los festejos del Centenario de creación del Colegio Particular Religioso “Franciscano” no sólo que maravillaron a toda la ciudadanía, sino que rebasaron toda expectativa, debido al amplio y pintoresco programa que con este motivo se elaboró, que empezó en febrero del presente año y concluirá en junio del 2010. El 12 y 13 de junio fueron las fechas que más hondo calaron en el corazón de todos, debido al desarrollo del Desfile de Teas y la consiguiente verbena, donde más de 67 promociones de bachilleres hicieron gala de su habilidad y amor a su querido Colegio, con una sana competencia entre promociones, que satisfizo a alumnos y profesores de este legendario Colegio religioso.
El 13 de junio empezó con la Solemne Misa de Acción de Gracias en el colonial Templo de San Francisco, donde representantes de las 67 promociones, maestros y autoridades nacionales y departamentales y del clero local, dieron marco majestuoso al acto. Luego de la condecoración a los primeros bachilleres de 1947, por parte de la actual Dirección del Colegio, y las palabras de circunstancia de un alumno de esta promoción, se dio inicio a un desfile de alumnos que realmente fue algo que nunca se vio en Potosí, porque cubrió muchísimas cuadras a la redonda del Templo Franciscano.
Tan extraordinario desfile recorrió toda la ciudad en medio de aplausos, vítores y el ritmo de marchas, encabezado por la potente Banda de Guerra del Colegio “Franciscano”. Eran el ayer y el presente que se fundieron en un abrazo de camaradería que hilvanó recuerdos que aún vivían en el corazón de alumnos y maestros de un Colegio privilegiado y de hondas raíces religioso católicas. Un Centenario de enseñanza con amor y respeto a los valores morales de la sociedad, que permanecerá como un paradigma de la educación potosina.
Haciendo un poco de historia, echamos mano a la Revista publicada por el Centro de ex Alumnos y el propio programa de festejos elaborado con este bello motivo. Según estos documentos, se sabe que la Comunidad Franciscana velando por la buena formación de los cristianos y atendiendo una necesidad primordial en la ciudad de Potosí y como una obra más de la Iglesia, fundó en el Convento de San Antonio de Padua el 6 de enero de 1909 el Colegio Primario “Franciscano” con la asistencia del Prefecto y Comandante General, Rector de la Universidad, Presidente de la Municipalidad, Vicario foráneo y otras autoridades de entonces, determinándose que su celebración recordatoria sería cada 13 de junio en honor a San Antonio de Padua, Patrono de los niños.
A los 25 años de fundado el Colegio “Franciscano” Primario, fue creado el Ciclo Secundario para brindar a la juventud potosina una sólida y completa educación moral y patriótica, encabezado por el padre Faustino Dominice Tommasi, habiendo iniciado sus labores educativas el Primer Curso de Nivel Secundario mediante Resolución Ministerial del 25 de marzo de 1942, siendo fundador de este nivel educacional el padre Lino Salvatori. Posteriormente el egreso de los primeros bachilleres de este colegio histórico en 1947, concretó y dio forma y personalidad definitiva al Colegio Particular Religioso “Franciscano” que llegó al Centenario de su fundación como servidor de una educación en valores de vida cristiana católica...
Debemos subrayar que se trata de un Colegio único y preferido por su enseñanza selectiva, enmarcada en una moral cristiana, que hace que los educandos salgan de sus aulas con una sólida personalidad cívico-moral, convirtiéndose con el transcurso del tiempo en ciudadanos de bien que concursan en los quehaceres de la Patria. Ya lo dijo Jesús Arroyo al comentar la obra del pedagogo Paulo Freire: la educación es amor. Sin el amor no se enseña ni se aprende. Lo contrario del amor no es el odio, como se suele imaginar, sino el miedo de amar. Y cuando se tiene miedo de amar, se tiene miedo de ser libre. Y es que en el Colegio “Franciscano” no sólo se enseña con amor, sino con amor cristiano, que es más profundo y humilde. ¡Gloria a su Centenario de creación!