El gobierno del MAS y sus enemigos
Eric Cárdenas del Castillo
Los gobiernos de corte autoritario y poco o nada democráticos suelen buscar y crear “enemigos políticos” de sus proyectos que generalmente son de corte “totalitario”, como los de la dictadura del proletariado o los fascistas o nazis de las décadas 30 y 40 del pasado siglo. Es que para estas corrientes el crear enemigos y combatirlos hasta destruirlos o pretender destruirlos, resulta el mecanismo de movilización y propaganda hacia sus adherentes y militantes. Así las dictaduras socialistas-comunistas encontraron en las llamadas clases burguesas y capitalistas los enemigos a destruir y las fascistas en las razas inferiores, pero ambas protegidas en un “estatismo” que supuestamente se debe defender y esta política es utilizada por todos los gobiernos con vocación autoritaria y dictatorial.
El gobierno del Movimiento Al Socialismo, que llegó por la vía del voto democrático al poder político, lo primero que hizo desde el “maravilloso instrumento” fue por boca del Presidente convertido en “caudillo”, expresar en todos sus discursos que el Gobierno es de los indígenas, campesinos originarios y de los movimientos sociales, excluyendo a los que no son indígenas o no están en los llamados movimientos sociales, es decir la mayoría mestiza y de clases medias, lo que ha determinado una peligrosa división de clases, etnias y regiones, con el ingrediente de la confrontación.
En una publicación originada en Potosí para el MAS, se da recetas para “descubrir a los enemigos y liquidarlos” (se entiende políticamente) y esa ha sido la conducta política del Presidente y de su partido en el Gobierno, crear enemigos y combatirlos, así son –según el Gobierno- sus enemigos: los periodistas y los medios de comunicación social (entiéndase a los que no están a su servicio); la jerarquía de la Iglesia Católica y esta misma como colectivo; las oligarquías, en especial la de Santa Cruz, es decir los empresarios privados de cierto volumen; los comités cívicos de los departamentos que cuestionan las políticas oficiales, es decir los dirigentes de las clases medias citadinas; los “k’aras” en general o sea los no indígenas o que no se declaran como tales; toda institución o persona que en ejercicio de su derecho de libre opinión y expresión hace alguna crítica al Gobierno; y por supuesto, los “antis” del presidente Morales, como el capitalismo como sistema dominante en el mundo; el neoliberalismo como modelo de desarrollo; la democracia liberal, como sistema de vida; y en consecuencia todo Gobierno, institución o persona que esté en esas líneas, como los organismos internacionales de asistencia económica financiera (Banco Mundial, BID, etc.), a los que acusa de ser instrumentos del capitalismo mundial, pero a la hora de recibir recursos, esos adjetivos se los olvida; el Presidente y Gobierno de Perú; los tratados internacionales de “libre comercio”, etc.
En las últimas semanas, el Presidente ha incluido entre sus enemigos a los abogados y sus organizaciones colegiadas, pues en un acto organizado por la gente del Ministro sin cartera de Defensa de los Intereses del Estado, sobre las Procuradurías Públicas, censuró a los abogados y anunció la creación de una Escuela de Abogados –seguramente con patrimonio oficial-, además ha emitido un Decreto Supremo para controlar y regular la actividad profesional de los abogados, desde el Ministerio de Justicia, dejando de lado a los Colegios de Abogados, que en defensa del imperio de la ley y el “estado de derecho”, suelen hacer críticas al Gobierno, precisamente por atropellar al derecho y la justicia.
El Presidente del Estado Plurinacional y su gobierno se van quedando solos, pues el número de “enemigos” que han creado ha crecido de tal manera, que ya sólo quedan los movimientos sociales y los dirigentes de las organizaciones rurales, bien atendidas, mientras las demás instituciones, organizaciones y ciudadanos que hacen la mayoría de la sociedad civil, se ubican ya entre los considerados “enemigos” del Gobierno y su proyecto, al decir de éste mismo.
En este cuadro de tres años y medio, de “guerra política” del Gobierno contra sus enemigos, con el resultado de muertos, heridos, instituciones intervenidas por el oficialismo, autoridades legítimas encarceladas, represión y espionaje político (como lo investigó el senador Luis Vásquez Villamor), estamos a la puerta de un nuevo ejercicio electoral y un desafío: acudir a las urnas, pensando en el futuro de nuestra amada Patria BOLIVIA.