Crece la delincuencia
Es innegable que crece la delincuencia de manera peligrosa y cada día hay menos seguridad para las personas que viven en el territorio nacional, sobre todo en las urbes más grandes, sin dejar de mencionar al resto de las ciudades, donde también son cometidos delitos en contra de los ciudadanos, los mismos que son denunciados en los recintos policiales, pero en muchos casos, los malhechores rebasan los controles y no son atrapados. Lo peor es que algunos jefes policiales niegan tal situación e ignoran los datos proporcionados por los partes policiales, llegando al colmo de declarar que la ciudad sede de Gobierno es una de las más seguras de la región a nivel internacional, responsabilizando de los hechos delictivos en Bolivia a la justicia por su posición permisiva, al liberar a los delincuentes, los cuales al salir de las cárceles reinciden, por falta de programas de rehabilitación y de reinserción social.
En todo caso si la Institución del orden considera que el Código Penal favorece a la delincuencia, sus reclamos deben ser elevados al Congreso Nacional, acompañando un proyecto de ley que modifique los artículos observados y proponer en su reemplazo otros que hagan más severa y efectiva la norma cuestionada. Lo correcto es enfrentar los problemas y enmendarlos, pues no hacerlo implica aprobarlos.
La Paz se está convirtiendo en una ciudad donde los ladrones hacen de las suyas, existiendo zonas consideradas peligrosas, pero incluso en algunas que son céntricas, cercanas a divisiones policiales, son cometidos robos y atracos. Por ejemplo la Avenida 16 de julio, que está a pocas cuadras de los distritos policiales 1 y 2, es una arteria donde hacen de las suyas los carteristas, escapistas y lanceros, tres especialidades delictivas. Lo que llama la atención es que pululan malhechores a pocos metros de los recintos de los responsables de garantizar la seguridad de los ciudadanos, siendo los más afectados niños y adolescentes, mujeres y los de la tercera edad, a quienes les sustraen sus pertenencias de forma violenta. La justificación es que la Policía no cuenta con personal suficiente para realizar controles rutinarios en las calles tanto del centro como de las villas y laderas de la urbe.
Un hecho que consternó a la población es la muerte de un suboficial de la Policía, cuando cumplía su labor de vigilancia para un Viceministerio, quien fue lanzado desde una pasarela de una altura de 15 metros, se dice por gente joven que ingería bebidas alcohólicas. Conocido el hecho los jefes policiales desplegaron personal para dar con los autores del asesinato. Pero esas tareas no deberían ser asignadas a guardias sin compañeros que los apoyen. Si bien la búsqueda de los autores y cómplices del crimen es para esclarecer el caso, los policías deberían analizar que ante la falta de seguridad ciudadana todas las personas corren el riesgo de ser víctimas de los delincuentes.
En las ciudades de Santa Cruz de la Sierra, Cochabamba y El Alto, se producen asaltos y atracos a plena luz del día, ni qué decir en horas de la noche, donde los delitos aumentan, inclusive con la muerte de sus víctimas, para robarles celulares, billeteras, mochilas, ropa y hasta vehículos. Pero en nombre de la pobreza no se puede permitir que el delito vaya en aumento y la población quede sin resguardo.
Ciudadanos de Santa Cruz y de Yacuiba, desesperados por el incremento de la delincuencia, han solicitado que se decrete el toque de queda y que la Policía disponga el patrullaje de las calles e incremente su número de efectivos. Si se quiere luchar contra la delincuencia se tiene que actuar con decisión y firmeza, en caso contrario los cogoteros, los auteros, los carteristas, los escapistas, los lanceros y otros delincuentes seguirán haciendo de las suyas y harán de Bolivia un país que carece de seguridad ciudadana y no ofrece garantías a quienes moran y visitan el territorio nacional.